15 de septiembre 2009 - 00:00

Lula interviene en Vale: ¿estatiza?

Guido Mantega
Guido Mantega
No le alcanza a Lula con la creación de una segunda versión de Petrobras, un 100% estatal, a denominarse Petrosal. Su hambre estatizante todavía no está saciado. Por eso es que ahora va por la mayor de las «delicatessen», la minera Vale. No sólo es una joya de performance desde que fue privatizada en 1997, sino que es la primera exportadora global de mineral de hierro, la segunda minera del mundo y, por su tamaño, la segunda compañía, después de Petrobras, del Brasil.

La operación sobre Vale, sin embargo, se haría a través de un magnate amigo del lulismo. Se trata de Eike Batista, el dueño del conglomerado EBX, que reúne a la minera MMX, la petrolera OGX, la energética EBX y la logística LLX. Según la revista Forbes, Eike (52 años) es el más rico de Brasil, con un patrimonio de u$s 7.500 millones, y ocupa el puesto 61 en el ranking mundial (en 2008, tenía el 142). Considerado el «Rey del Oro» por sus éxitos en la producción de ese metal, se cree que el próspero Eike debe gran parte de su desarrollo empresarial al know-how e información transmitida por su padre, Eliezer Batista, dos veces ministro de Minería de Brasil y dos veces CEO, justamente de Vale, la minera a la que Lula generosa o interesadamente le abre las puertas.

Acciones

De acuerdo con el paulista Folha, el take-over de Eike se haría mediante la compra de acciones que en la minera tiene Bradesco (el tercer banco brasileño, después de Itaú y de Banco do Brasil). La compañía Vale es controlada por Valepar (con el 53% de paquete accionario), donde un consorcio de fondos de pensión tiene el 49%; el BNDESpar (del Banco Nacional para el Desarrollo Económico y Social), un 11,5%; el grupo logístico japonés Mitsui, el 18%; y el banco Bradesco, el 21%.

Otras versiones indican que, con el visto bueno incondicional de Lula y de los ministros Guido Mantega (Hacienda) y Dilma Rousseff (Casa Civil), Eike Batista habría hecho tres ofertas al mismo tiempo: a Bradesco, al BNDES y al PREVI, el fondo de pensión de funcionarios del Banco do Brasil, mayoritario dentro del consorcio provisional en Vale.

Si bien las estatales PREVI y BNDESpar (brazo del BNDES para sociedades con empresas) responden a los lineamientos impartidos desde Brasilia, la clave está en el privado Bradesco, con la mayor porción accionaria y control del directorio. Por ahora, Bradesco rechazó la oferta de Eike, de u$s 4.500 millones. Pero la decisión (por Bradesco) ya estaría tomada.

Por algo, durante el fin de semana trascendieron algunas de las cláusulas impuestas por el Gobierno de Lula y aceptadas por el empresario oficialista Eike: en caso de venta futura, Eike está obligado a darles una primera opción al BNDESpar y a los fondos de pensión, y en segundo término, a un grupo brasileño. En otras palabras, la compra de Eike sería un peldaño, transitorio, para la eventual reestatización de Vale.

En círculos financieros de San Pablo, la preocupación pasa por la sincronización de la operación sobre Vale, con una reforma en ciernes para la Ley de Minería. La modificación más importante sería la instalación de una agencia reguladora, que aumentaría los impuestos -hoy, del 12%- a parámetros parecidos a los de los hidrocarburos (del orden del 60%), con un incremento también en los royalties, del 2% al 6%. Mientras tanto, el Gobierno de Lula no levantaría la suspensión para nuevas licitaciones de explotación. A las ya concedidas, en poder de Vale, son las que Eike Batista aspiraría. A cambio, claro, de ser el vehículo para la estatización de la minera.

Reproches

Para remachar el operativo estatizador sobre Vale, el presidente Lula se viene pronunciando públicamente sobre la falta de patriotismo de la compañía y su CEO, Roger Agnelli. No le perdona que no haya invertido en siderurgia brasileña durante la crisis global. Una prueba imposible de amor, sobre todo para una compañía eficiente (calificada B+), con 46.000 empleados en Brasil, y que hasta ahora pudo capear el temporal financiero y la baja en el precio de los commodities. También le reprocha el contrato por u$s 1.600 millones con el astillero chino Rongsheng para la construcción de 12 navíos de carga (capacidad de 400.000 toneladas). El transporte necesario para llevar el mineral de hierro extraído en Brasil hacia los puertos de China. «Es imposible que Vale continúe comprando navíos en China en el momento en que se monta aquí una industria naval», dijo el presidente brasileño, no sin antes agendarle al CEO de Vale una reunión con los empresarios del astillero Atlántico Sur, en Pernambuco. Otra medida dirigista, dentro del marco estatizante inaugurado a principios de mes con Petrobras.

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