Lula reserva para el Estado casi todo el manejo de gigantesca cuenca petrolera

Edición Impresa

Brasilia - En un ambiente de euforia, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva hizo público ayer el plan para la explotación de la gigantesca plataforma petrolera Pré-sal, que convertirá al país en una de las principales potencias energéticas del mundo. La propuesta de Lula otorga un rol central al Estado, que a través de una nueva empresa, Petrosal, administrará los contratos, y potencia el rol de Petrobras, a la que se le inyectarán nuevos fondos para que pueda afrontar el desafío.

El proyecto prevé que Petrobras se haga cargo de cualquier proyecto futuro en la zona Pré-sal, y los privados podrán entrar al negocio como socios de la petrolera de la que el Estado posee un 50% de las acciones y sobre la que ejerce control.

Los detalles del proyecto del Gobierno, que fueron enviados al Congreso con un plazo de aprobación de 90 días, eran muy esperados por los mercados, ya que las reservas que contendrían al menos 50.000 millones de barriles -podrían ser 100.000 millones-, descubiertas en 2007 bajo un gran manto de sal (capa pré-sal) acercan a Brasil al mundo privilegiado que integran Arabia Saudita, Venezuela, Canadá, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Rusia.

La zona Pré-sal o campo Tupí comprende una franja de unos 800 kilómetros de largo por 200 de ancho, que va desde el estado de Espíritu Santo (Sureste) hasta Santa Catarina (Sur).

Contrariamente al proceso iniciado por Fernando Henrique Cardoso en la década pasada, cuando abrió Petrobras al capital privado, el giro de Lula aumenta el papel del Estado, al crear una nueva empresa pública para administrar los nuevos contratos de explotación. Se pasa de un sistema de «concesiones» a otro de «gestión compartida», en el que Petrobras tendrá un piso del 30% en los futuros proyectos. En los preparativos del proyecto se había desatado una polémica sobre la creación de una nueva empresa estatal, ya que la burocracia de Petrobras, accionistas y sectores políticos temían que la firma ocupara un lugar marginal en el prometedor emprendimiento. No será así.

«No hay forma de comparar las áreas que están siendo exploradas ahora y las áreas del Pré-sal. En el Pré-sal, los riesgos son muy bajos», afirmó Lula.

Inyección

El plan prevé también una inyección de capital de unos u$s 50.000 millones en Petrobras para consolidar el control del Gobierno sobre la compañía, según el líder del oficialismo en el Senado, Romero Jucá. Más del 40% de las acciones de Petrobras hoy cotiza en Bolsa. El anuncio de Jucá provocó inquietud a los inversores por el supuesto efecto de dilución del valor de las acciones de la firma. Los papeles de Petrobras cedieron ayer en San Pablo un 3,59%. Petrobras indicó en un comunicado que el plan de capitalización estaría limitado al equivalente de 5.000 millones de barriles de crudo. La firma dijo que convocaría a una reunión de accionistas para decidir sobre el plan de aumento de capital, en el que podrá participar el Gobierno federal.

Contradicción

Las perspectivas de una prolongada batalla en el Congreso en torno a la propuesta de Lula también podrían pesar en la empresa y en grandes firmas extranjeras involucradas en la exploración.

El líder oficialista en la Cámara de Diputados, Ideli Salvatti, dijo que Lula había pedido un trámite de urgencia para sus proyectos, contradiciendo pronunciamientos efectuados el domingo por el ministro de Energía, Edison Lobao. Lula también dio una pauta sobre otros aspectos del negocio, al anunciar que a Brasil no le interesa exportar crudo, y por eso será necesario invertir en la construcción de un parque industrial para elaborar el petróleo retirado de esos yacimientos y luego vender combustibles y productos petroquímicos.

«Creo que este lunes 31 de agosto representa un nuevo día de la independencia para Brasil», había anunciado Lula por la mañana, en el inicio de un día que intentó ser de fiesta para su Gobierno.

Agencias ANSA, Reuters y AFP

Dejá tu comentario