28 de marzo 2016 - 00:14

Macri: duelos, show verde y fin del libreto de la herencia

• EL GOBIERNO BUSCA SALIR DE LA TRANSICIÓN.
• CAMBIOS DE IMAGEN Y DISPUTAS SOBRE EL GASTO.
• HOLDOUTS Y DESPUÉS.

Mauricio Macri
Mauricio Macri
 Mauricio Macri confía anotar este miércoles el voto positivo de 50 senadores el tramo doméstico del expediente buitre. El cálculo se lo filtró Rogelio Frigerio y, de cumplirse, confirma que fronteras adentro el PRO tiene menos escollos que fronteras afuera, tal como lo sugiere lo actuado por la Cámara de Apelaciones de Nueva York.

Así y todo, con esos -teóricos- 50 votos más los 165 de Diputados, Macri quiere mostrar que el grueso de universo político criollo valida su negociación con los holdouts. El manual de la política es feroz en eso: en episodios complejos como estos, si la oposición vota a favor es co-responsable de los malos finales pero no suele estar en la foto de los festejantes, si el final es feliz.

Con ese OK, a la espera de que se destrabe el capítulo externo, y el envión que cree que le inyectará el paso de Barack Obama por Argentina, Macri apuesta a cambiar el status de su presidencia: dejar de ser un Gobierno transicional para adquirir entidad y volumen propio.

El Gobierno empezó a advertir que el período de gracia es más corto de lo que suponía. En diciembre Macri advirtió que "el relato de la herencia recibida" duraba 6 meses Pero a los 3 meses, aunque genera expectativas, las demandas de la calle son intensas y específicas: no sólo problemas de bolsillo sino, lo que es peor, la presunción de que el PRO gobierna para los más poderosos.

En las últimas dos semanas, en el PRO se viralizó una disputa conceptual. De un lado, la voz emblemática es la de Federico Sturzenegger, presidente del Banco Central, que reniega de las tesis de las políticas de incentivo estatal de la economía como el plan ProCreAr. Alfonso Prat Gay, sin ser tan extremo, aparece cerca de ese rincón mientras el otro extremo del ala política, con Frigerio y Emilio Monzó al frente, empuja para que Macri avale un shock de medidas para devolverle ritmo a la economía y el consumo.

Frigerio, economista con rol político, aparece como el promotor de este planteo que se puede sintetizar en una decisión y en una propuesta: la decisión es haber girado, entre febrero y marzo, más de 5 mil millones de pesos a las provincias para reactivar obras públicas que, en muchos casos, no recibían pagos desde octubre y, en otros, desde los primeros meses del año.

Son, según detallan en Casa Rosada, más de 12 mil obras, algunas pequeñas, casi artesanales, otras de largo aliento y presupuesto oneroso. Frigerio pudo, con eso, resolver un entuerto con los gobernadores que agradecían su amabilidad y predisposición pero reprochaban que no daba respuestas. "Alfonso está sentado arriba de la caja", decían en Interior como si eso a los caciques provinciales les importara. "Eso es gobernar, muchachos...", le dijo un gobernador del PJ, de varias batallas, a un ladero de Frigerio.

La otra herramienta que agita Frigerio es un plan de viviendas. Tiene, en su ministerio, un área específica sobre el tema donde sentó al tucumano Domingo Amaya que, hasta acá, es un cargo tan o más simbólico que el de su coterráneo y excompañero de fórmula, José Cano, en el Plan Belgrano. Sin recursos ni proyección, son carteras de cotillón. Frigerio bracea para revivir, de algún modo, no sólo planes de viviendas sociales sino también una neo-ProCreAr que tenga lo que desde el kirchnerismo le reprochaban a Diego Bossio: esté dirigido a sectores medios, los que asoman más afectados por el estancamiento de la economía y la eliminación de los subsidios.

Sorpresa

Marcos Peña
, el jefe de Gabinete, empezó a recorrer algunas oficinas y a repetir ante funcionarios una frase que podría sorprender a más de uno: "La gestión es fundamental, pero no nos olvidemos de la política: en un año tenemos elecciones..." avisa Peña, como si tuviese que despabilar a funcionarios que creen habitar en una charla TED.

Peña es el artífice del tránsito hacia un nuevo Gobierno. Es, en verdad, la teoría de Jaime Durán Barba, el gurú de las buenas noticias, el que diseñó una campaña para vender futuro cuando -como le dijo a un consultor- Daniel Scioli proponía presente.

Sergio Massa es quien, en un almuerzo en su casa del Tigre, dio la definición más brutal sobre el jefe de Gabinete. Había vuelto de Davos, adonde viajó junto a Macri y compartió la gira con el Presidente y su jefe de Gabinete.

- ¿Ustedes saben quién es el verdadero jefe de Macri? -preguntó en la sobremesa, mientras su esposa Malena lo mirada con seriedad.

- Franco... -dijo uno.

- No, no... no ahora.

- Juliana -arriesgó otro comensal.

- Tampoco. El jefe, el verdadero jefe es Marquitos.


Percepciones, claro, que se nutren de detalles: como su desparpajo para entrometerse e interrumpir la animada conversación que mantenían Macri y Michelle Obama en la mesa principal de la cena en el CCK el miércoles pasado.

Pero Peña está en cada minucisa. Puso a uno de los suyos, Federico Suárez, a administrar el relato y la imagen de la gestión de María Eugenia Vidal. De la oficina de Suárez, fiscalizado por Peña, surgió el logo de la provincia que salió a la luz ayer: un mapa redondeado de la provincia y un nuevo color que deja atrás el naranja sciolista.

Vidal es, desde ayer, verde manzana. Dos meses se trabajó sobre la nueva imagen de la provincia para dejar atrás no solo el naranja sino, también, el azul de otras administraciones por ser "demasiado peronista". La imagen de Presidencia tiene, todavía, franjas azules. El verde de Vidal busca trasmitir esperanza y renovación, nuevo comienzo aunque puede, también, interpretarse como inmadurez. Vidal es, se sabe, la figura más novedosa y potente del escenario político, rankea primera en todas las mediciones y administra, con cautela, sus apariciones sabedora de que en el centro de la escena está Macri.

El verde claro/manzana de Vidal tiene un opuesto en el círculo cromático. Es el violeta, uno de los tonos con que Massa pintó sus boletas en las elecciones de 2015. Paradoja que esos colores enfrentados constituyan, en este tiempo, una alianza política que, advierten ambos, los tendrá como rivales en 2017.

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