Macri estudia otra suba de impuestos porteños

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El Gobierno porteño dará el guiño para que la Legislatura comience a proyectar una reforma impositiva para la Capital Federal, que arrancaría con la cuota que pagan los vecinos por sus viviendas y comercios. Después del fracaso de la Ley de Presupuesto 2009 en el aparte que mencionaba una actualización del impuesto inmobiliario supeditada a la escrituración, Mauricio Macri no habría previsto que ahora fuera la oposición la que le pidiera una reformulación del cobro de ese tributo.

En la Ciudad de Buenos Aires se conoce como ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza), pero en una sola boleta engloba, con base de tasación fiscal, lo que el vecino paga por ser propietario y por recibir los servicios básicos barriales.

La necesidad de contar con mayores ingresos lanzó al equipo de Hacienda, que conduce el ministro Néstor Grindetti, a un ejercicio de creatividad para conseguir más dinero, pero que no se llame impuestazo. Aseguran que «no habrá avalúo en 2010». Pero, una de las ideas es buscar una fórmula de actualización del ABL como tiene el impuesto a las Patentes, que cada enero aumenta de acuerdo con la valuación de mercado del automóvil según las tasas de las compañías de seguro.

El año pasado, Macri intentó una cláusula para que en cada compraventa se actualizara a valor de mercado la valuación de los inmuebles. No pasó ni siquiera por debate, esa medida de todo punto de vista desequilibrada que terminaba aumentando el ABL a aquellos que adquirieran o vendieran una casa, ya que en ese momento se proponía tomar de base para el cálculo el valor de mercado. Es decir, al que no hiciera una transacción no se le modificaba la cuota.

Ahora, en la Legislatura el PRO reactivará una comisión que nunca funcionó, de Reforma Tributaria. Si bien la integra en mayoría el macrismo y lo que era el kirchnerismo (hoy partido en tres porciones que confrontan) será la vía para implementar con consenso un aumento de impuestos.

Cuando Macri convocó a su diálogo porteño a la oposición, diferentes titulares de bancada le pidieron que pusiera a funcionar a ese grupo para llevar adelante un cambio.

Una de las ideas la planteó el legislador Martín Hourest, un ex radical que integrará el bloque más numeroso de la oposición tras el recambio de bancas, en diciembre próximo, ya que es aliado a Fernando Pino Solanas, en su Proyecto Sur, que salió segundo en la pasada elección porteña, y tendrá así 9 diputados. Si bien son muchos menos que PRO (retiene los 26 que acapara hoy), el resto del antimacrismo no llega a ese número.

Así, Hourest planteó ante Grindetti y Macri, la idea de dividir la boleta de ABL y cobrar, con una escala, el impuesto inmobiliario de acuerdo con el valor de mercado de la propiedad y por otro lado la tasa de servicios.

Cuando se aplicó la última suba de ABL, en 2007, ya se habló de la necesidad de hacer una valuación «casa por casa», pero finalmente se dividió la Ciudad en zonas para aplicar el aumento. El nuevo mecanismo, de aplicarse, demandará un costo para la verificación y actualización de los catastros y de esa manera sería difícil aplicarlo ya en 2010, pero no en 2011.

Según la iniciativa, habría propiedades que deberían pagar menos de acuerdo con el barrio en que se encuentren y a su conservación, pero la mayoría debería pagar más, ya que generalmente la valuación fiscal que se toma para la base del tributo suele estar muy distante del precio de mercado de los inmuebles.

La administración macrista elabora el Presupuesto 2010 que debe elevar a la Legislatura a fin de mes, pero por ahora no definió el rubro «ingresos» y hasta descartan hacer un avalúo, pero sí comienzan a estudiar diferentes mecanismos para conseguir una fórmula que ponga al día el valor del ABL y no requiera, en el futuro, hablar de nuevos aumentos e impuestos que mortifican a los vecinos.

Hasta julio, incluido, la Ciudad recaudó $ 7.000 millones, dentro de los cuales la porción mayor la representa Ingresos Brutos ($ 764 millones), recuperándose del estancamiento que se acentuó en mayo, donde la variación interanual fue del 7%. Con apenas un 16% más que en 2008, del total general de la recaudación hasta julio, la Ciudad recibió en ese mes $ 136 millones en concepto de ABL, casi lo mismo que el año pasado ($ 135 millones), mientras que Patentes ya registra un cambio de casi un 12% más interanual.

Si bien en 2008 la Legislatura rechazó muchas modificaciones impositivas, la extensión del impuesto a los sellos le genera ahora una fuente de recursos importante al Gobierno, $ 383 millones hasta la mitad del año.

«Cualquier reforma que se haga no podrá aplicarse en 2010 porque no hay tiempo», explicó un alto funcionario de la administración porteña a este diario. En cambio, se planifica poner al día otro tipo de ingresos menores, como tasas de publicidad, para el año próximo.

Por ahora la consigna de Macri es que los funcionarios rechacen que aplicarán un aumento de impuesto y dejen que la comisión de la Legislatura con los bloques de la oposición sea la que plantee un cambio que, finalmente, repercutirá en el bolsillo de los contribuyentes, pero a la vez en beneficio del Presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires.

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