19 de noviembre 2009 - 00:00

Macri llega para recomponer la división en Pro por los espías

El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, se entrevistó ayer con el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Hoy, en Buenos Aires, hablará del caso del espía.
El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, se entrevistó ayer con el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy. Hoy, en Buenos Aires, hablará del caso del espía.
Mauricio Macri recalará hoy en el Palacio Municipal, tras su estada en España, un viaje de media semana durante el cual detuvieron al ex jefe de la Policía Metropolitana, echaron al segundo, la oposición le intentará insistir con interpelar a un ministro y su propia tropa estalla en porciones. Como si fuera poco, ahora medio gabinete macrista piensa que tiene -o ha tenido- el teléfono pinchado o que aparecerá en los pedidos de informes comerciales que se le adjudican al ex subjefe policial Osvaldo Chamorro, despedido en medio del terremoto.

Tal vez por eso, que ya conoce, Macri decidió llegar y presentarse para dar una conferencia de prensa, al mediodía en el Palacio Municipal. Algo ya anticipó el jefe de Gobierno sobre su estrategia, al insistir, en entrevistas con la prensa española, en la supuesta responsabilidad que le atribuye al Gobierno kirchnerista en la causa por las escuchas y la aparición del espía Ciro James en su administración. Anoche se analizaba la oportunidad de anunciar allí cambios en el gabinete y de ese modo frenar a una oposición envalentonada que hará lo posible para ganarle escenario luego de conocerse que el ex subjefe de la Policía había pedido informes patrimoniales sobre al menos tres legisladores y un dirigente gremial. Esa crisis de gabinete se suma a la general, donde se ventilan reproches y los ministros presumen que hay más de un nominado -entre ellos el titular de Educación, Mariano Narodowski, (de quien era empleado el espía detenido Ciro James) al que le adjudican no haber reaccionado a tiempo.

Al campo de batalla se agregó la tirantez en el macrismo legislativo, que arrancará, tras el recambio de bancas del próximo 10 de diciembre, fraccionado, en una puja por cargos, pero también por enfrentamientos en torno del presunto espionaje.

El martes por la noche se había convocado a una cena de amistad, para que participaran todos los legisladores PRO electos y los que continuarán hasta 2011, es decir, el nuevo bloque. Sin embargo un grupo plantó la cita, tras deliberar sobre la oportunidad de concurrir a un encuentro que presumían estaba previsto para coronar al peronista Cristian Ritondo como futuro jefe de la bancada y al legislador Oscar Moscariello como vice de Macri, en su rol de autoridad máxima de la Legislatura, cargos que se votarán en la sesión de inicio del nuevo ciclo.

El michettismo dio el portazo. Ni Martín Borrelli, ni Lidia Saya ni el electo legislador Helio Rebot, junto a otros cinco diputado más llegaron a la comida. Están ofendidos por lo poco que han reunido en el reparto: la propia Gabriela Michetti había pedido que Borrelli comandara la Legislatura, pero ni siquiera sus aliados, por ahora, han sido asignados a cargos importantes y hasta la comisión de Presupuesto seguirá al mando del peronista Álvaro González. Por eso pujan por obtener la vicepresidencia segunda de la Legislatura, que en general es un cargo que se le concede a la oposición, pero el PRO está dispuesto a retenerla. El encono de ese subbloque se agravó al entender que la comida, que se realizó en un restorán de San Telmo, tenía como finalidad una foto de sintonía, que aseguran, no existe.

El clima en el Gobierno porteño terminó sumando disgusto por las declaraciones del ecuatoriano Jaime Durán Barba, sobre la certeza de que falta «experiencia» en la gestión PRO (ver nota aparte). Se apuntó en la polémica, también Francisco de Narváez. El bonaerense aseguró ante la TV que la construcción de la Policía porteña «se ha complicado, pero confío en Mauricio Macri». Dijo de la gestión porteña que «es buena la evaluación. Hizo grandes transformaciones.

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