25 de julio 2011 - 00:00

Macri presiona a la Nación por préstamo del BID: u$s 1.200 M

Mauricio Macri decidió este fin de semana no esperar a conocer los resultados de la segunda vuelta del 31 de julio (cuya definición favorable obviamente descarta) para volver a presionar al Gobierno nacional sobre uno de los puntos más conflictivos de la relación con el kirchnerismo. El jefe de Gobierno porteño intentará en los próximos días que Cristina de Kirchner habilite las firmas de Amado Boudou y Mercedes Marcó del Pont para que se destrabe el ya legendario préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por unos 1.200 millones de dólares. Macri pretende, al menos, que de este dinero, algo más de 700 millones del primer tramo sean liberados antes de fin de año. Las firmas del ministro de Economía y de la presidenta del Banco Central son obligatoriamente necesarias para concretar la operación, ya que cualquier toma de préstamos de organismos internacionales necesita la «garantía soberana» de la Nación para poder legalizarse.

Con este dinero, más del bono Tango por otros u$s 300 millones, buscará sumar unos u$s 1.000 millones seguros para su segunda gestión al frente de la Ciudad. La colocación total del título porteño sería en realidad de u$s 500 millones, pero el Gobierno de la Ciudad necesitará unos u$s 200 millones para pagar deuda anterior. El objetivo del dinero sería doble: la ampliación de la red de subtes y la concreción de un plan de viviendas populares. Ambas cuestiones fueron fuente de críticas del kirchnerismo hacia el macrismo durante toda la campaña. Según el Gobierno nacional, Macri podría haber hecho las obras aun sin el préstamo del BID, utilizando dineros de las ganancias del Banco Ciudad o de la colocación del anterior tramo del bono Tango por unos u$s 500 millones. Macri contestó, en su momento, que el destino de ese crédito fue destinado para arreglar colegios, hospitales y pasos a nivel en la Ciudad. Una parte, también, fue colocada en Lebac.

De acuerdo con el plan presentado por el macrismo en la Legislatura porteña a poco de comenzar la gestión actual, se estimó que según lo prometido en la campaña Macri-Michetti, se necesitarían unos 1.500 de los 2.500 millones de dólares necesarios para construir 27 kilómetros de subte que saldrían de un préstamo del BID. Desde el Gobierno nacional se aseguró que los problemas no son políticos, sino técnicos y vinculados a la falta de explicaciones sobre las obras que se realizarían en la Ciudad y las garantías para su liquidación posterior. «Tampoco se lo hubiéramos permitido a una provincia amiga», aseguró en algún momento el exjefe de Gabinete nacional Sergio Massa, al explicar la negativa.

Luego, desde el primer semestre de 2009, toda gestión se frenó desde ambas partes por las consecuencias de la crisis internacional. Finalmente, en los últimos tiempos, el tema directamente fue congelado por la fría relación entre los gobiernos porteño y nacional. Ahora, desde los vencedores del PRO, aseguran que es el momento de que el ministro de Hacienda Néstor Grindetti vuelva a la carga para lograr las dos firmas necesarias.

Para más adelante, cuando ya esté en un nuevo mandato, Macri comenzará a pelear por un premio mayor a los préstamos del BID demorados. El jefe de Gobierno porteño, luego de reasumir en diciembre si vence en el balotaje, presionará públicamente por una mejora en los niveles de coparticipación de la Ciudad.

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