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Macri replicó ayer su estrategia porteña: negociación ley por ley
El Gobierno de Cambiemos arrancó con un éxito legislativo casi sin precedentes en la historia argentina. Logró aprobar la ley para acordar con los holdouts y salir del default con apoyo de un PJ con el que Macri negoció sector por sector. Sergio Massa se deleitó con el papel de árbitro que le tocó en ese juego, pero la realidad es que la estocada final al kirchnerismo que protestó contra esa ley se la dio otro peronista, Miguel Pichetto, garantizándole al Gobierno desde el inicio del proceso que el proyecto tenía los votos en el Senado.
Con la ley antiempleo todo cambió. Tras un inicio con guiño peronista de Pichetto en el Senado, la estrategia cambió, persiguiendo nuevas alianzas. El resumen muestra que al final Cambiemos volvió a optar por esa opción inicial, después de haber pasado por incontables opciones de acuerdo con Massa que terminaron resultando más gravosas. Cambiemos en acuerdo con el kirchnerismo era el escenario que mostraba anoche el recinto de Diputados.
No hay nada para extrañarse en esa movida. Macri logra en el Congreso una victoria a medias; hubiera sido óptimo que esta ley antiempleo directamente ni llegara a votación y menos que lo presionara a él a un veto, pero hasta los errores del propio Gobierno lo llevaron a esto.
El Presidente está repitiendo así lo que anunció desde que asumió en la Casa Rosada sin mayoría propia en ninguna de las dos cámaras. Prometió entonces negociar y acordar con todos y eso está haciendo.
En la ley contra el default fue con el peronismo no K, el massimo y su propio partido. Esta vez los jugadores cambiaron y hasta entró en el diálogo el kirchnerismo.
Lo hizo Macri en la Legislatura porteña y lo repite ahora, aunque con algunos ruidos. El martes por la noche una reunión del Comité Nacional de la UCR dio la alarma: la conducción ordenó allí pedirle al Gobierno un acuerdo social y económico amplio, un reclamo que tiene la inflación en el centro de los problemas y la actitud del Gobierno frente a los empresarios como la preocupación inmediata posterior a ese diagnóstico.
No fue el único planteo: los radicales, atendiendo a estas costumbres del macrismo en negociaciones por leyes (sobre todo por este último tramo que involucró a Massa), protestaron también por quedar entrampados con demasiada frecuencia en la interna del PJ. Quizá fue ésa la razón por la que el motor esencial de la sesión de ayer en Diputados finalmente no fue limitar los daños de la ley antiempleo, sino darle un escarmiento a Massa, sin que importe asociado con quién.


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