8 de mayo 2012 - 00:00

Macri reunió a rivales por crisis con la basura

Mauricio Macri
Mauricio Macri
Sorprendió, ayer, Mauricio Macri a sus rivales al invitarlos a una reunión en el palacio de Bolívar 1, sin más preámbulo que la promesa de hablar de un tema que está a punto de ser grave: la basura porteña. No se trata solamente del reclamo de más dinero por enterrar la basura porteña en la provincia de Buenos Aires, sino también del tema de la vida útil de los rellenos, que sólo podría extenderse un año y medio, según algunos, u ocho meses, según otras apreciaciones.

La convocatoria fue para los jefes de bancada y la cursó sólo unas horas antes de la cita. Por eso, dicen, los kirchneristas se negaron a cruzar de la Legislatura porteña al despacho del jefe de Gobierno. Ninguno de los bloques K, que son tres, acudió a las oficinas.

Macri le agregó interés a esa reunión cuando les comunicó a los diputados que en realidad se trataba del inicio de una ronda que quiere hacer cada dos meses con la oposición para intercambiar temas.

«Pero a mí me citaron a hablar de la basura», reclamó Fabio Basteiro (Buenos Aires para Todos), aludiendo a que una reunión de otro tipo había que prepararla con tiempo.

Junto con Macri estaba el ministro de Espacio Público, Diego Santilli, que se explayó sobre los avances en la aplicación de la Ley de Basura Cero, pero también admitió retrasos en ese sentido. La norma obliga a la reducción de los desperdicios mediante clasificación y tratamiento, antes de su disposición final. Santilli anticipó la inauguración de una planta para reciclar 1.000 toneladas de basura por día y un ecoparque para reciclar otras 1.800 toneladas por día.

Macri consideró: «Estamos presos de CEAMSE», en referencia al ente estatal que comparten Ciudad y provincia que se ocupa de la basura. Allí la Ciudad es socia y clienta, pero tiene minoría en el directorio. La imposición de que aumente el precio que paga por tonelada en un 35% que se difundió la semana pasada no es suficiente.

De eso le preguntó la oposición y Santilli consideró que a corto plazo se podría proponer la ampliación del relleno sanitario Norte III, en Campo de Mayo, para cuando se agote, en un año o menos.

Pero sería necesaria una ley de la provincia de Buenos Aires, cuando por cierto el PRO teme la sanción de una normativa que le impida seguir llevando basura a tierras bonaerenses. Según los macristas, es Cristina de Kirchner quien trabaría la posibilidad de ampliar los rellenos para la Ciudad.

«Pero este problema lo tienen con Daniel Scioli, no con Cristina», reprochó Fernando Sánchez (Coalición Cívica).

«La Presidente juega al límite y el límite también es para el conurbano y si no encontramos una solución también lo sufrirá el conurbano», apreció Macri, relacionando que a Campo de Mayo también van a parar residuos de intendencias bonaerenses.

El problema es crítico para Macri, que aún estudia si pagará o no el aumento que le exigen, aunque ayer quedó insinuado en el encuentro con diputados que no habría ninguna otra alternativa a corto plazo. Al dar inicio a la reunión, por otra parte, el jefe porteño aseguró que del Presupuesto de la ciudad «se paga todo y no queda mucha plata para infraestructura» y que son tiempos de austeridad.

El jefe porteño insistió, además, con que «el Gobierno quiere afixiar económicamente a la Ciudad, pero hoy estamos nosotros y puede venir otro Gobierno», dijo, y consideró que futuras gestiones estarán comprometidas en sus cuentas si avanzan proyectos nacionales. Se mencionó, en ese sentido, la iniciativa de impedir que cerca de $ 7 mil millones de depósitos judiciales dejen de hacerse en el banco estatal porteño y pasen al Banco Nación. «Por eso les pido colaboración», remató Macri.

«Estamos para defender los intereses de la Ciudad, pero para defender los intereses del Ejecutivo de turno no estamos», intervino Julio Raffo (Proyecto Sur).

Juan Pablo Arenaza (filo PRO) estimó que «de esta manera, el PRO corrige la estrategia que utilizó con los subtes, sin consultar a la oposición».

Estuvieron, además, Cristian Ritondo (PRO), Rubén Campos (UCR) y Alejandro Bodart (izquierda).

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