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Macri sale por votos que le llevó Massa en Capital
Mauricio Macri
Fue después de las PASO, donde el jefe de Gobierno en ejercicio si bien ganó en las quince comunas en que se divide la geografía porteña, en total, incluyendo las adhesiones que fueron para sus competidores internos, Elisa Carrió y Ernesto Sanz, no fueron mucho más allá de lo que habían cosechado en conjunto Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti cuando disputaron la interna local por la candidatura a la Jefatura de Gobierno.
Es más, Macri, en los comicios del 9 de agosto pasado, obtuvo en el distrito que gobierna menos votos de los que sumó su jefe de Gabinete en la primera ronda general de las elecciones porteñas, del 19 de julio pasado. En esa votación, Rodríguez Larreta sacó 832.619 votos, mientras que en las PASO nacionales el jefe del PRO obtuvo 751.557.
En el estudio de esa aritmética contundente, el macrismo considera que fue el candidato de UNA, Sergio Massa, quien se llevó los votos que supo tener antes Macri.
Justamente, en las zonas norte y centro de la Ciudad de Buenos Aires, donde en el balotaje porteño hizo la diferencia el ahora jefe de Gobierno electo, es donde Massa se habría llevado los votos del PRO, aunque no es allí donde anotó sus mejores marcas y no subió del tercer renglón en la grilla de resultados. En cambio, en las PASO porteñas fueron eliminados los aspirantes del exintendente de Tigre sin posibilidades de competir en las generales.
Como sea, en una reunión con legisladores y afines, Rodríguez Larreta los convidó con café con medialunas y les hizo dos pedidos a los macristas.
Uno de ellos es que retomen y se concentren en la actividad legislativa para atender el pedido de Macri de una veintena de proyectos que quiere dejar sancionados antes de retirarse del cargo, que ejerce por segunda vez en el distrito. Son proyectos polémicos a la mirada de la oposición que comenzarán a tener turno en el recinto esta semana. Para eso esperan además que reanude su actividad, tras un viaje, la jefa del bloque PRO, Carmen Polledo, quien será, a partir de diciembre, cuando asuma R. Larreta como sucesor de Macri, la titular de la Legislatura porteña.
Al mismo tiempo se creará una mesa especial de campaña para reposicionarse en la Ciudad de Buenos Aires, donde, por considerar el distrito ganado, el PRO tuvo dificultades el mismo día de la elección interna nacional para custodiar los comicios y la boleta que Macri encabezó como precandidato a presidente por Cambiemos.
Preocupada por un eventual fraude en la provincia de Buenos Aires, la alianza electoral que integra Macri pidió permiso a la Justicia para trasladar fiscales porteños a las mesas bonaerenses, solicitud que fue concedida. Sin embargo, quizá por un error de cálculos, en algunas escuelas de la Capital Federal faltaron fiscales del PRO.
La propia campaña ahora parece haber sido de poco volumen para el macrismo en la Ciudad, donde a partir de hoy recomenzará actividades con la idea de recuperar unos 150 mil votos que creen se llevó Massa en las PASO nacionales que en otra ocasión hubieran sido retenidos por el PRO, en este caso por la fórmula Macri-Michetti.
Entre otros animarán la organización de la nueva temporada proselitista del PRO en la Capital el propio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich (primera candidata a diputada nacional) el legislador Juan Pablo Arenaza, el secretario de Gestión Comunal y Atención Ciudadana, Eduardo Macchiavelli, y Polledo.
Quieren aumentar las chances en todo el distrito, pero habrá un esfuerzo mayor en las zonas donde consideran que perdieron votos históricos, casi en sintonía con el kirchnerismo, que consideró haber bajado en las zonas más favorables, el sur porteño, donde Massa tuvo buenos números.
El PRO reforzó en la pasada campaña hacia la elección primaria por las candidaturas nacionales la postulación de María Eugenia Vidal como precandidata a gobernadora, quien resultó para consumo interno la estrella de las elecciones, pero ahora busca imprimirle más intensidad a las actividades en la Ciudad de Buenos Aires.
Por ahora ya comenzó el envío masivo de mensajes para nuevamente anotar voluntarios para la fiscalización de los comicios generales del próximo 25 de octubre, mientras el macrismo quiere comenzar según el diseño que utilizó en la campaña de 2013. Es lo que llaman "reuniones de cercanía" en los barrios, donde distintos funcionarios son invitados a casas particulares o instituciones a conversar con los vecinos, más allá del tradicional timbreo y las caminatas.


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