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Macri se le adelantó a Kirchner y copó la parada con Krugman
Antes de exponer en un foro internacional de management en un hotel de Puerto Madero, Krugman tuvo tiempo para encontrarse muy temprano con los principales representantes del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El «puente» lo hizo el presidente del Banco Ciudad, Federico Sturzenegger, quien fuera alumno y luego ayudante de cátedra del ahora Premio Nobel en la prestigiosa MIT.
Krugman, Sturzenegger y Macri tuvieron una previa breve en el comedor del último piso del Banco Ciudad. Allí, los funcionarios argentinos, en el poco tiempo que tenían, le hicieron una descripción cruda de la situación de la economía argentina, mientras que el norteamericano se mostró escéptico respecto de la actividad estadounidense: prevé que la recuperación se desinfle en el primer semestre de 2010. «Hay un tercio de probabilidad de que la economía norteamericana vuelva a caer en recesión», explicó. Por eso, la letra preferida de Krugman para describir el actual proceso que atraviesa la economía norteamericana es una «L».
Además, auguró que el Gobierno de Barack Obama tiene aún margen para mantener las tasas en el 0%, aunque esto puede resultar más complicado para otras economías, como la del Reino Unido.
Antes del arranque, el titular del Ciudad contó una anécdota sobre su paso universitario: «Krugman fue uno de los tutores de mi tesis. Pero resulta que prepara la presentación 12 horas por día y cuando me tocaba presentársela, no sólo me daba las respuestas antes de que comenzara a exponer, sino que en cinco minutos me explicaba todos los pasos siguientes que debía dar, lo que me ahorraba mucho tiempo».
Funcionarios del Gobierno de la Ciudad, economistas y profesionales conformaron el auditorio de más de un centenar de personas que concurrió a las 9.30 al salón del sexto piso del banco para escuchar al Premio Nobel. Entre otros, estuvieron Fernando Navajas (FIEL), Mario Vicens (ABA), Luciano Laspina (economista jefe del Ciudad) y Francisco Cabrera (ministro de Desarrollo Económico). No hubo, por supuesto, representantes del Gobierno nacional. Lo más parecido a un oficialista fue el presidente del Banco Provincia, Guillermo Francos.
Al igual que en su encuentro posterior con los periodistas, Krugman evitó demasiadas definiciones sobre la Argentina. Eso sí, dijo que «el Gobierno debería ser más coherente» a la hora de aplicar su política económica. Pero al mismo tiempo, seguramente siguiendo la línea de pensamiento de Sturzenegger, consideró acertada la política desarrollada por el Banco Central de mantener la competitividad del tipo de cambio. Reconoció, además, estar «gratamente sorprendido» por la manera en que las economías latinoamericanas hicieron frente a la crisis que se desató en los Estados Unidos.

