• FALTAN 48 HORAS PARA EL CIERRE DE LISTAS. • PRESIDENTE Y GOBERNADORA DE NUEVO CARAS DE LA CAMPAÑA. Decisiones bonaerenses que se concentran en la Casa Rosada y son inapelables. El temor a las señales externas. Radicales temen por el posible lanzamiento de Cristina. Escenarios múltiples.
Mauricio Macri
El gobierno trasladó a la Casa Rosada el bordado final del cierre de listas en la provincia de Buenos Aires. Mauricio Macri y María Eugenia Vidal comandaron el proceso; Marcos Peña y Federico Salvai supervisaron retoques. Jaime Durán Barba fue consultado para pulir formas. Ese escenario, que se vio ayer en la Casa de Gobierno, contó con un condicional que le puso nervio a la situación (aunque el macrismo lo niegue): la indefinición de Cristina de Kirchner sobre su rol de candidata, una estrategia que seguía jugando hasta anoche.
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Conviene repasar, entonces, las dudas y certezas que rodearon en las últimas horas al Presidente, en este rol de pontífice último que asumió para el cierre de listas, aunque en muchos casos, ayer Vidal y Salvai debieron explicar quiénes eran algunos de los nombres que le acercaban para completar las nóminas.
Macri va a estar también hoy supervisando el cierre. Anoche había bendecido a Esteban Bullrich para el primer lugar en la lista de senadores por la provincia de Buenos Aires (hasta anoche los lugares y ubicaciones con Gladys González no estaban definidos) y aceptaba a Facundo Manes como el famoso de confianza (se acercó primero llevado por Ernesto Sanz y hasta en la elección anterior pensó en una candidatura a gobernador por la UCR) para liderar la lista de diputados nacionales, junto a Graciela Ocaña y Héctor "Toty" Flores.
El Presidente mira las grandes líneas y Vidal decide con Peña. De ese juego y las consultas con Durán Barba surgió la idea de salir hoy a anunciar a todos los candidatos de Cambiemos en la provincia como un equipo de trabajo sin importar quien se ubique a la cabeza. Ese será el mensaje que, además, viene a medida para lanzar una lista que tiene como problema esencial que no todos sus candidatos son conocidos a la perfección por el electorado.
Fuera de las conversaciones en la Rosada, otras dudas quizás mas importantes siguen rodeando el armado político total. Macri leyó perfectamente el mensaje que le dio el gobierno MSCI al mantener a la Argentina, al menos por un año más, como economía de frontera. Mensajes similares escuchó en los Estados Unidos cuando inversores y banqueros le preguntaron claramente si su gestión sería una escala más en la historia de reformas truncas que lleva el país en las últimas décadas, o si realmente él tenía el suficiente control político del país para llevar adelante el cambio.
El lanzamiento de Cristina de Kirchner y la intensidad con que se haga tendrá mucho que ver con esas dudas de inversores que prefieren esperar a las elecciones para despejar sus dudas.
Esta claro que cualquier posibilidad de un regreso de Cristina de Kirchner a una posición de poder político sería devastador para las inversiones que el macrismo espera. Es obvio: nadie atornillará dólares en un país que vivió lo que vivió este en los últimos 4 años del gobierno kirchnerista.
Quizás no lo calculó el PRO en su justa dimensión cuando eligió a Cristina de Kirchner como la contrincante ideal para polarizar en esta elección. Ayer un radical advertía con cierta sorna: "No se olviden que cuando Algeloz fue candidato, decíamos que lo mejor era que el peronismo votara a Menem porque le teníamos miedo a Cafiero".
El armado de las listas detonará, además, cambios varios en los gabinetes. Por lo pronto se abre una pregunta básica a nivel nacional: ¿quién ocupará el ministerio de Educación que de Bullrich?
Anoche el más mencionado era el actual Director de Cultura y Educación de Vidal, Alejandro Finocchiaro, quien hoy esta en el incomodísimo lugar de negociar salarios docentes con Roberto Baradel. Al revés de lo que podría pensarse, en toda esa crisis Bullrich quedó más deteriorado por la no-convocatoria a la paritaria nacional que lo llevó a enfrentarse con todos los gremios y las provincias.
Por otro lado, como ya relató este diario en su sección Ámbito Nacional, Macri puede festejar junto a Vidal que, a pesar de ser el distrito más complicado, en Buenos Aires el gobierno logró cerrar una lista de unidad, con los radicales adentro, a diferencia de lo que hasta anoche le ocurría en Córdoba y Entre Rios.
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