25 de noviembre 2014 - 00:00

“Madama Butterfly”, o el Occidente avasallador

Hugo de Ana: “Intento poner en evidencia esta relación extraña entre Oriente y Occidente”.
Hugo de Ana: “Intento poner en evidencia esta relación extraña entre Oriente y Occidente”.
 En una semana de festín pucciniano para el público argentino, esta noche subirá a escena el último título de la temporada lírica del Colón: "Madama Butterfly", la ópera con libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa. La versión tendrá puesta en escena, escenografía, iluminación y vestuario de Hugo de Ana y dirección musical de Ira Levin.

El elenco de la función de esta noche, la del viernes 28, domingo 30 y martes 2 de diciembre estará encabezado por Liana Aleksanyan, James Valenti, Guadalupe Barrientos, Igor Golovatenko y Sergio Spina, mientras que el que cantará en las funciones del miércoles 26 y el sábado 29 tiene como figuras a Mónica Ferracani, Enrique Folger, Alejandra Malvino, Alejandro Meerapfel y Gabriel Centeno. Participan el Coro y la Orquesta Estable del Colón. Dialogamos con De Ana:

Periodista: ¿Cómo enfrenta el desafío de una mirada propia sobre una ópera icónica?

Hugo De Ana
: Es interesante presentar para el público argentino una versión de "Butterfly" un poco distinta de lo que se vio hasta ahora, no tanto por el aspecto visual, que es muy simple pero al mismo tiempo muy agradable de ver, sino porque intento poner en evidencia esta relación extraña entre Oriente y Occidente, donde Occidente es un invasor de un mundo hecho de otras cosas, de una poesía y una sutileza totalmente distintas. El invasor se siente alguien que destruye algo; en este caso, por el argumento o por cómo está presentado musicalmente, este contraste se hace muy evidente. Pinkterton no es el tenor romántico, aunque aparentemente canta un aria o un dúo que podríamos decir "Qué bonitos", pero si uno ve lo que canta es terrible. El dúo final del primer acto, vulgarizado por películas, publicidades, etcétera, está escrito en dos vías paralelas: mientras él está diciendo "Ven, ven", ella dice "Cuántas estrellas". La fuerza de ese final está dada por esta especie de violación, que es física pero también psicológica en el caso de la mujer. Butterfly es un tour de force para las cantantes no sólo por lo que tienen que cantar y el tiempo de estar en el escenario, sino por transmitir lo que está dentro de esa mujer. Esa tragedia que se produce en el final ha jugado por un estado que parte del enamoramiento adolescente, la decepción y la tristeza, la importancia de reconocer que se es madre y la venganza final, porque eso es el suicidio.

P.: La cuestión del honor...

H.D.A.:
No deja de ser un hecho ritual, algo que la hace volver a reconocerse en sus ancestros y su identidad. Ella estuvo viviendo en un sueño, como una mariposa, y la percusión que empieza cuando dice "Puedo entregar a mi hijo", Suzuki dice "Como una mosca prisionera agita las alas su pequeño corazón", hasta que ella toma el cuchillo y lee la frase "Con honor muere quien no sabe vivir con honor", que es la frase del padre de ella, y eso la enfrenta nuevamente a su verdad, que ella intentó rechazar todo el tiempo por un ideal de hombre que no es real. Hay muchas sutilezas que en un teatro grande pueden pasar desapercibidas, pero aquí están muy marcadas, como la corrupción del dinero. Pese a que muchas veces se la ha edulcorado, es una obra muy cruel y muy fuerte, está llena de connotaciones duras de aceptar, pero que son reales. La prostitución infantil ha existido y sigue existiendo, y es lo que sucede aquí: se vende a una chica de 15 a un señor en un matrimonio ficticio, en una compra de una casa ficticia, y el único que cree entender esa situación es Sharpless. Todo lo que uno puede leer como subliminal en el texto, más allá de todo lo que musicalmente sucede, está muy bien puesto con lo que hay en la mente de cada uno.

P.: ¿Cómo encara el "color local"?

H.D.A.:
En casi todas las obras de Puccini tenemos el color ambiental, que ayuda a crear una atmósfera pero no sólo decorativamente. Es una de las cosas que yo trato de hacer evidente aquí: no se puede pensar en tanto el espacio creado es bastante abstracto, si bien parte de un concepto de teatro oriental, como si fuera teatro kabuki, todo está jugado de manera horizontal, es un espacio abstracto, son 3 cubos que juegan, es el encerramiento mental de Butterfly, hasta que comprende que no le queda nada y desaparece todo, queda el suelo, que también es un símbolo. Al mismo tiempo juega con un distanciamiento teatral y psicológico frente a la otra mujer, a Kate, la mujer real, que la enfrenta como un espejo. Hasta ese momento nadie ha podido decirle la verdad, cuando Sharpless intenta decírselo ella no lo escucha, tampoco a Suzuki: la única realidad que ve es cuando se encuentra con la evidencia muy concreta, en la que le cuesta entrar. Hasta que no le dicen "es su mujer" no empieza a descubrir la verdad. Se autoengaña todo el tiempo. Es un personaje humano, real, del que trato de sacar toda esta psicología de la mujer. La sumisión que ella le ofrece a Pinkerton cuando él le dice "Vamos ya", ella le dice "Espera: nosotros somos gente humilde", y luego "Renegada y feliz", es la síntesis de esa contradicción, de su renuncia a todo por lo que ella cree. Todo es falso, pero ella lo cree. No es una geisha que viene toda pintada: es una niña. Hay que tratar de que todas estas pequeñas cosas lleguen al espectador. Yo intentaría explicar diez, veinte o cuarenta veces para que el p entendiera estos pormenores, que no son los que la gente que ha venido a ver "Butterfly" espera.

P.: Cómo eludir el cliché...

H.D.A.:
Todo lo que es aparentemente descriptivo va contra la esencia dramática de la obra. Despojarla en este caso es fundamental. Yo uso mucho el símbolo: por ejemplo cuando ella habla del bosque de cerezos, está hecho por un elemento simbólico: las plegarias en los templos shintoístas se escriben en tiras de papel que se atan a los árboles. También utilizo en algunos momentos video que ayuda a que el público no sienta en falta la casita o los cerezos.

P.: ¿De qué manera se manifiesta en la marcación actoral este enfrentamiento de lo oriental y lo occidental?

H.D.A.:
Hay un gran contraste entre los personajes del mundo occidental y el oriental. Lo oriental pasará a través de un ritmo muy diferente al americano, lo oriental está jugado desde un mundo más pausado, salvo en ciertos momentos de agitación de Butterfly. Ella es una oriental que trata de ser occidental, se cree americana, dice "La ley japonesa no es la de mi país", navega en dos aguas hasta el enfrentamiento con Kate, luego su aria desgarradora y el ritual de la muerte, que tiene que ser muy preparado. No da la música para hacer el rito del harakiri completo, pero sí hay tres o cuatro cosas fundamentales del ritual.

Entrevista de Margarita Pollini

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