18 de enero 2013 - 00:00

Madrid: ópera sobre Walt Disney ya mueve a polémica

Diseño original para el estreno de la ópera «El americano perfecto», de Philip Glass, en el Real de Madrid.
Diseño original para el estreno de la ópera «El americano perfecto», de Philip Glass, en el Real de Madrid.
Madrid - Han pasado 46 años desde su muerte y 85 desde que creó a Mickey Mouse, pero hasta ahora nadie había hecho una obra sobre Walt Disney. El Teatro Real de Madrid estrenará mundialmente el día 22 «El americano perfecto» que firma Philip Glass, y ya hay polémica. «Walt Disney refleja lo mejor y algunas de las peores cosas de Estados Unidos. Es muy raro que hasta que Peter Stephan Jungk escribió el libro del mismo título en el que se basa el libreto nadie haya hecho ni una obra de teatro ni una película. Nada. La razón, creo, es que la empresa Walt Disney es muy fuerte y han querido proteger la vida privada de su creador», dijo ayer Gerard Mortier en la presentación de la nueva producción del Teatro Real. Disney es un mortal que parece tener envidia de sus creaciones y del hecho de que puedan sobrevivirle. Un Walt Disney no apto para niños que puede generar polémica. Cuando la factoría Disney se enteró del proyecto de Glass, al compositor le llegaron voces de que quizá no era un buen momento. La ópera recrea los últimos seis meses de vida del gran ícono de la cultura estadounidense, un tiempo en el que, antes de morir de cáncer de pulmón a los 65 años, revive momentos de su pasado y se ve asediado por dudas e inquietudes. Disney aparece como un personaje con sombras, sobre el que se cierne la duda del racismo, la misoginia y el antisemitismo.

Mortier, que ha estado acompañado en la presentación por el director musical, Dennis R. Davies, y el de escena, Phelim McDermott, subrayó que «no ha habido el menor intento de censura ni de control» y es probable que «alguien de la familia» acuda al teatro la noche del estreno «desde Los Angeles», donde «podría» estrenarse también esta coproducción del Real y la English National Opera (ENO) de Londres.

«Verdi y Wagner lo pasaron peor con la censura en su época», bromeó Mortier, quien subrayó que en la producción, «una reflexión sobre la historia de alguien, no una biografía», no se utiliza «ningún dibujo animado» de Disney porque habría sido «muy costoso» aunque sí se atisban «algunas orejitas» y elementos alusivos.

Davies, que lleva más de 30 años colaborando con Glass, indicó que la música no tiene «absolutamente ninguna relación» con la banda sonora de los dibujos animados que hicieron a Disney tan popular. «Sin embargo -avanzó- hay dos momentos sorprendentes: Glass ha compuesto un nueva melodía de cumpleaños para Disney y la música que acompaña a Abraham Lincoln parece extraída de los sones populares de 1850».

La obra, insistió Davies, «da un tratamiento universal a los personajes. Más que sobre Disney es una ópera sobre un gran artista, del que se cuenta, en los últimos meses de su vida, su parte más íntima y la más conocida».

«Esta pieza es sobre un proceso creativo, no sobre el Pato Donald o Mickey Mouse», destacó el director, que puntualiza que la música de Glass requiere «una entonación vocal perfecta y una seguridad técnica musical absoluta. No perdona una nota en falso. Esto no es Wojcek o Lulú», comparó. Glass, a quien la música de Ravi Shankar y de Anton Bruckner han influido en su trabajo, compone «con elementos minimalistas pero para poner en primer plano los valores clásicos», resumió Davies.

Phelim McDermott, que dirigió de Glass en el Metropolitan Opera House «Satyagraha», ha creado un marco, como un antiguo estudio de cine, en el que se inserta «esta creación onírica» en la que es más importante el boceto, el proceso, que el resultado final.

«¿Quién es realmente Disney: una imagen corporativa, un ser humano, un equipo de trabajo? «¿Quién es realmente el genio que está detrás de esas creaciones? ¿Disney mismo, que no dibujó ninguna, o los trabajadores que estaban ahí trabajando como hormiguitas?». Eso es lo que quiere exponer esta obra, el debate sobre la identidad múltiple y singular del genio de los dibujos animados». Dantine (Donald Kaasch), un frustrado dibujante austríaco obstinado en desenmascarar a Disney, ejerce como antagonista poniendo sobre el escenario esa última cuestión.

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