11 de octubre 2017 - 00:00

Madrid rechaza dialogar y las miradas se posan sobre Rajoy

El poder central señaló que el referendo del domingo, que considera ilegal, no puede ser base de ninguna tratativa. El Presidente del Gobierno se reunirá con su gabinete y concurrirá al Congreso.

Madrid - El Gobierno de España respondió ayer con una negativa tajante a la propuesta de "independencia en suspenso" del presidente catalán, Carles Puigdemont, y se dispone a anunciar hoy medidas duras contra la región.

"El Gobierno no puede aceptar que se dé validez a la ley catalana del referéndum porque está suspendida por el Constitucional. La Generalitat no puede exhibir los resultados del 1 de octubre porque fue un acto ilegal y sin garantías", dijo la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría, en la primera reacción oficial.

La "número dos" de Mariano Rajoy consideró además inaceptable que en el "Parlament" se constate que la mayoría de catalanes desean un Estado independiente.

Rajoy mantuvo anoche contactos con los partidos políticos en busca de "máximo consenso" y convocó a un Consejo de Ministros extraordinario a las 9:00 de hoy para definir su respuesta.

"No pueden sacar conclusiones y consecuencias de una ley que no existe, un referéndum que no se ha producido y una voluntad del pueblo de la que una vez más quieren apropiarse", señaló la vicepresenta del Gobierno. "Tras haber llegado tan lejos y embarcado a Cataluña en el mayor nivel de tensión e incertidumbre de su historia, el discurso de Puigdemont fue el de una persona que no sabe dónde está, a dónde va y con quién quiere ir", acusó.

Sobre la mano tendida Puigdemont, se mostró inflexible: "Puigdemont no puede imponer una mediación sin volver a la democracia y la legalidad".

Por otro lado, la atención hoy estará puesta también en la comparecencia de Rajoy en el Congreso de los Diputados.

Antes de la sesión de ayer del Parlamento catalán, ilegalizada también por la justicia española, se había especulado con que una declaración unilateral de independencia dispararía la aplicación del artículo 155 de la Constitución de 1978, que establece la posibilidad de que el Gobierno central intervenga una región autónoma en caso de ruptura del orden legal. Otra alternativa es el artículo 116, que regula los estados de alarma, de excepción y de sitio. Queda por verse si la cautela de Puigdemont reduce la dureza de la respuesta.

El Partido Socialista (PSOE), el principal de la oposición, había respaldado antes de la aparición del líder catalán cualquier decisión que pudiera tomar Rajoy para preservar la unidad de España. En tanto, el partido liberal Ciudadanos había recomendado la aplicación del artículo 155.

La excepción entre los principales partidos fue Podemos, que cuestionó duramente la represión durante el referendo del último domingo. Su líder, Pablo Iglesias reaccionó ayer positivamente al discurso de Puigdemont. "Creo que podemos afirmar que el president de la Generalitat no ha declarado la independencia. No ha habido declaración unilateral de independencia", afirmó en una conferencia de prensa, en la que pidió al Presidente del Gobierno español "que también él se preste al diálogo".

Agencias DPA y AFP,


y Ámbito Financiero

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