Madrileños se amontonaron ayer en colectivos como medio alternativo de la extensa red de subtes de la capital española, que transporta a diario a 2 millones de usuarios. Los trabajadores del metro cumplen una huelga en rechazo a la rebaja del 2,15% de sus salarios decidida en el marco del plan de austeridad para controlar un déficit fiscal superior al 11% a nivel nacional. La masiva adhesión entre los 7.500 trabajadores del subte impidió cumplir con el «servicio mínimo» que fija la ley. La medida de fuerza podría extenderse varios días.
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