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Maduro buscará el domingo un triunfo impugnado por el mundo
La oposición venezolana declaró un boicot. Sin embargo, uno de sus líderes, Henri Falcón, y un pastor evangélico quieren dar pelea. Una baja participación favorecerá al chavismo.
APOYO. Diego Maradona viajó a Caracas para participar en el cierre de campaña de Nicolás Maduro.
cuestas le adjudican al mandatario.
"Hay muchas cosas que están mal y hay que rectificarlas. No podemos taparnos los ojos", dijo Maduro, de 55 años, al cierre de su campaña junto a su esposa y a Diego Maradona, que ondeaba una bandera venezolana.
"Si ustedes me dan su voto y me dan la victoria, les juro que voy a encabezar los grandes cambios económicos y voy a hacer una revolución económica que sacudirá el mundo entero. ¡Lo voy a hacer cueste lo que cueste, tarde lo que tarde!", aseguró.
Pese a las penurias que pasan muchos venezolanos, que van desde no conseguir repuestos para autos hasta reactivos para pruebas de sangre, otros tantos todavía son fieles al movimiento del fallecido Hugo Chávez, que creó un fuerte vínculo con los más desfavorecidos con sus generosos planes sociales y asistenciales y designó a Maduro como su sucesor.
Venezuela ha sufrido en los últimos años violentas protestas callejeras y el éxodo de millones de ciudadanos debido a la crisis. Hoy, con la oposición fracturada tras sucesivas derrotas, la invalidación de partidos por la autoridad electoral y en encarcelamiento o la inhabilitación de sus principales figuras, muchos ni siquiera irán a votar.
Falcón, un abogado de centroizquierda de 56 años, asegura que el Gobierno de Maduro es tan impopular que él aglutinará tanto a los desencantados del chavismo como a los que buscan salir de la crisis. Bertucci, de 49 años, contará con el obediente voto de sus seguidores religiosos.
"¿Hay lugar a la sorpresa? Sí hay lugar, porque hay un mercado electoral conformado por lo menos por 8 millones de electores que quieren un cambio político", dijo el politólogo Luis Salamanca.
Pero el principal escollo para todos los candidatos será vencer el desánimo y la resignación.
"Nunca he dejado de votar, pero esta es distinto. Hay como un desánimo, una apatía", dijo Liliana Pérez, una peluquera de 29 años, en Valencia. "La crisis nos pega duro".
| Agencias Reuters, DPA, ANSA y AFP |


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