25 de noviembre 2013 - 00:00

Maduro, ante el reto de rescatar votos y bloquear opositores

Caracas - El presidente Nicolás Maduro ha lanzado una fuerte ofensiva con dos artistas: convencer al viejo electorado chavista de que le otorgue un voto de confianza en los comicios legislativos del 8 de diciembre y dar batalla a una oposición que crece en respaldos.

Mientras el oficialismo apuesta por "desaparecer" de la escena política a sus adversarios con los resultados de los comicios, la oposición aspira a convertir las elecciones en un plebiscito para dejar claro que la mayoría de los venezolanos rechaza al Gobierno de Nicolás Maduro, quien logró superpoderes para gobernar por decreto durante un año en materia económica y de lucha contra la corrupción.

"Estas elecciones son cruciales porque el oficialismo quiere desaparecer, borrar del mapa político a la oposición democrática y retener a todas costas el poder y el liderazgo que saben que perdieron tras las el cuestionamiento de la estrecha victoria de Maduro y el terrible desempeño que ha tenido su Gobierno", dijo el analista político Carlos Fernández Cuesta.

El 8 de diciembre, unos 19 millones de venezolanos acudirán a las urnas para escoger a los alcaldes en 335 municipios y 2.445 concejales, entre unos 16 mil candidatos de tendencia opositora, oficialistas e independientes, en comicios que marcan una nueva disputa entre oposición y chavismo, luego de las presidenciales del pasado 14 de abril.

"En estas elecciones se juegan dos modelos de país, por eso estas municipales son diferentes e importantes, porque tanto para la oposición como para el oficialismo el liderazgo, la estabilidad, el poder y el futuro como fuerza política están en juego", destacó Fernández Cuesta.

La campaña, que oficialmente comenzó el pasado 16 de noviembre, ha estado marcada por las medidas económicas que el presidente adoptó, entre ellas la fiscalización y bajada de precios de hasta un 50% de electrodomésticos, juguetes, artículos deportivos y autopartes, una decisión que según analistas y opositores busca recuperar el apoyo de las bases chavistas, las más afectadas por la carestía de vida del país donde la inflación anualizada ya superó el 54% y existe un desabastecimiento crónico de productos de primera necesidad.

En esos entrecruces entre el Gobierno y la oposición, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) salió a la calle el sábado para manifestarse contra la Ley Habilitante, una estrategia que fue respondida desde el Gobierno con la detención del colaborador de Capriles, Alejandro Silva, quien durante catorce horas estuvo en la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) por orden del propio mandatario.

"Me dejaron claro que mi liberación fue consultada previamente con Maduro", dijo a la prensa Silva, ayer, horas después de ser liberado. Describió su detención como "una acción nerviosa de un Gobierno que cada vez pierde más aceptación". Según la denuncia de la MUD, que aglutina a los partidos opositores, el coordinador fue detenido "a punta de golpes".

El mandatario había advertido el viernes que las autoridades buscaban detener a dos "operadores" de la oposición que supuestamente habían contactado a grupos de choque para que, vestidos de rojo, atacaran a los manifestantes opositores el sábado y así "encender la mecha de la violencia".

Para muchos, la virulencia en las órdenes de Maduro deja entrever que las elecciones municipales serán un examen clave en la gestión del "primer presidente chavista", en las que pondrá a prueba su capacidad para ratificar su liderazgo dentro de un chavismo sin Hugo Chávez.

"Viene de un triunfo muy cerrado en abril. La condición del presidente Maduro es diferente, es mucho más débil, incluso para controlar las fuerzas internas dentro del chavismo", dijo por su parte el analista político Luis Vicente León.

En su opinión, para contrarrestar esta debilidad, el mandatario buscará de todas formas que el chavismo mantenga o amplíe el número de alcaldías en manos oficialistas y arrebate a la oposición algunos municipios emblemáticos de Caracas y de otros grandes centros urbanos, como la populosa ciudad de Maracaibo, en el occidente del país.

Voces críticas del chavismo consideran que las últimas medidas ayudaron a Maduro a establecer una "reconexión" con las demandas populares tras un inicio de la campaña para las elecciones "desenfocado" con las preocupaciones del electorado. También le permitieron correr la discusión desde problemas como el desabastecimiento y la inflación, por los cuales la gente culpa mayoritariamente al Gobierno, hacia la lucha contra la "especulación" y contra el sector empresarial.

Agencias ANSA y EFE, y Ámbito Financiero

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