Por tercera vez en una semana, miles de partidarios de la oposición marcharon a las sedes regionales del Consejo Nacional Electoral (CNE) pero, en Caracas, un fuerte contingente policial les impidió llegar. Testigos reportaron que un puñado de manifestantes fueron detenidos por miembros de la Policía Nacional Bolivariana. En todo el país, la cifra ascendía anoche a 17.
Pequeños grupos tiraron piedras y botellas a los agentes mientras otros trataron de burlar el cordón policial por caminos adyacentes en su intento por llegar al CNE.
El alcalde del principal municipio de la capital, Jorge Rodríguez, defendió la acción de los uniformados diciendo que bloquearon la movilización para evitar actos de violencia de la "derecha".
Anoche, Maduro amenazó con un decreto de "conmoción interna" en caso de que se desaten hechos "golpistas violentos".
La protesta, convocada por la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en una veintena de ciudades, es el primer pulso bajo el estado de excepción que declaró el viernes el presidente.
"¡Revocatorio, revocatorio!, ¡Fuera Maduro!, gritaron los manifestantes en Caracas, que llevaban carteles con consignas contra el Gobierno y banderas de Venezuela.
"El referendo se puede hacer este año y ustedes lo saben. Evitemos un estallido", afirmó el líder opositor Henrique Capriles, quien junto a Henry Ramos Allup, presidente de la Asamblea Nacional, encabezó la movilización en Caracas. "Un político tiene que someterse al escrutinio del pueblo. Si usted le tiene miedo al pueblo, ese es su problema", subrayó.
Los opositores reclaman al CNE, al que acusan de aliado del chavismo, acelerar la revisión de un mínimo de 200.000 firmas -exigidas por ley- de las 1,8 millón que entregaron el 2 de mayo como requisito para activar el referendo. Ayer, el rector electoral Luis Emilio Rondón se dirigió desde la sede del CNE hacia donde se hallaba Capriles para recibir la petición de la MUD.
"Pusieron mil trabas, no quieren revisar las firmas y ahorita con estado de excepción nos reprimen", aseguró Mary Olivares, una universitaria de 28 años, en la avenida Libertador.
Hace una semana, militares y policías también impidieron que los manifestantes llegaran hasta el CNE. Ayer, unas 14 estaciones del metro de Caracas amanecieron cerradas, para frenar la movilización.
Mientras la tensión política sube, en las calles el malestar social aumenta ante la dramática escasez de alimentos básicos y medicinas, y la inflación más alta del mundo (180,9% en 2015 y proyectada por el Fondo Monetario Internacional en 700% para 2016).
El estado de excepción, rechazado la noche del martes por el parlamento, autoriza "operativos especiales de seguridad".
"No queremos que haya un desangre ni un golpe de Estado", declaró durante la concentración Ramos Allup, al abogar por "una solución pacífica" a la crisis política.
Maduro aseguró el martes que la consulta no tiene "viabilidad" porque hubo un intento de "fraude en las firmas presentadas".
| Agencias AFP, Reuters y DPA |


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