Luego de indagarlos, el juez dispuso la liberación de los detenidos. Cristina calificó de “cacería” el operativo.
Liberados. Los detenidos tras la marcha del pasado viernes donde se reclamaba por la aparición de Maldonado fueron puestos en libertad por el juez Martínez de Giorgi. Los incidentes, parece, no tienen responsables.
Por más que oficialistas y opositores intenten demostrar lo contrario, la desaparición de Santiago Maldonado ya se transformó en el tema de campaña más importante del escenario preelectoral, dejando de lado la inseguridad, la lucha contra el narcotráfico y la marcha de la economía. Mientras la investigación judicial marcha lenta, procurando no dar pasos en falso en medio de las presiones propias de una sociedad que demanda respuesta a la pregunta más formulada en las últimas semanas respecto al paradero del joven artesano, las operaciones de los servicios de inteligencia no paran de generar falsas hipótesis. El objetivo es distraer, generar mayor sensación de inseguridad, provocar el descrédito en las instituciones y promover un clima de descontrol que altere el ánimo social en un momento de definiciones políticas.
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Solo en ese contexto pueden entenderse los actos de violencia protagonizados por grupos minoritarios durante la marcha del pasado viernes, que arrojó un saldo de 31 detenidos y múltiples destrozos producto del vandalismo de los inadaptados y la utilización peligrosa y banal de las redes sociales para agitar hipótesis sobre lo ocurrido absolutamente infundadas, pero cuya sola suposición dejaría en evidencia lo macabro del plan urdido por el gobierno o el kirchnerismo.
Respecto a las personas detenidas en la marcha para pedir por la aparición de Maldonado, el juez federal Marcelo Martínez de Giorgi -junto al fiscal de la causa Ramiro González- les tomó ayer declaración a los 26 hombres y 5 mujeres que fueron trasladados desde las cuatro comisarías porteñas donde fueron alojados tras los incidentes, luego de lo cualresolvió liberarlos (hecho que, al cierre de esta edición, aún no se había producido). La imputación era por los presuntos delitos de "intimidación pública, atentado y resistencia a la autoridad", calificación que para Ismael Jalil, uno de los abogados de los detenidos, era de neto corte "político".
En este sentido, la ex presidenta Cristina de Kirchner se subió ayer a la polémica suscitada por el modo en el que actuaron las fuerzas de seguridad durante el operativo del viernes pasado, al afirmar desde su cuenta de Twitter que los efectivos de la Policía desplegaron "una cacería de gente y de periodistas", con el supuesto objetivo de ser mostrados "en horario televisivo y primetime". A través de las redes sociales, la candidata a senadora por Unidad Ciudadana cargó las tintas contra la ministra de Seguridad Patricia Bullrich al destacar que "policías de civil disfrazados de manifestantes se pusieron un chaleco y empezaron una cacería de gente y de periodistas. La democracia degradada y puesta al servicio de un spot televisivo".
Más allá de la participación que seguramente tuvieron en la incitación de los hechos vandálicos del viernes, los servicios de inteligencia -no necesariamente formalizados y bajo el control de Gustavo Arribas, pero siempre activos- también hicieron de las suyas durante el fin de semana. Whatsapp, facebook, instagram y twitter fueron canales válidos para difundir mensajes escritos y de audio en donde supuestos "investigadores independientes" anticipaban la aparición de un cadáver (cuya imagen incluso se difundió temerariamente) donde se veía un cuerpo que supuestamente era el de Santiago Maldonado, con una puñalada en el pecho. El macabro plan tenía como objetivo cimentar la hipótesis de que el joven desaparecido en realidad fue acuchillado por el puestero de un refugio que intentó destruir junto a un grupo de mapuches diez días antes del corte de ruta desalojado por la Gendarmería, en el que se denunció su desaparición. La maniobra fue desbaratada rápidamente, pero dejó en evidencia que la falta de respuesta por parte de la justicia, permite sacarle un provecho malicioso. a quienes no les sirve que el caso se esclarezca.
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