8 de enero 2016 - 00:17

Maler: el alfabeto que no miramos

• UNA OBRA MONUMENTAL NO EXPUESTA AÚN AL PÚBLICO

“Alpha Mater”, la monumental obra escultórica de Leopoldo Maler, permanece oculto a la mirada del público y los expertos.
“Alpha Mater”, la monumental obra escultórica de Leopoldo Maler, permanece oculto a la mirada del público y los expertos.
El artista Leopoldo Maler (1937) realizó hace poco más de un año "Alpha Mater", un monumento de 7 metros de altura y 3,5 toneladas de peso que, desde entonces, permanece oculto a la mirada del público y los expertos. La fenomenal escultura realizada en acero inoxidable, y dedicada al alfabeto como metáfora del conocimiento, resplandece en medio del campo de la Universidad de San Martín. "Alpha Mater" ostenta la llamada "cualidad museo" y Maler posee una trayectoria brillante, pero la fecha de presentación aún no se ha fijado. Una paradoja, sin duda, ignorar una obra que no sólo ejerce seducción visual sino que además ofrece un profundo e inagotable significado. Sobre todo, cuando en la Argentina se agudiza la crisis de los fabulosos espacios destinados al arte que, salvo excepciones, padecen la superioridad del continente sobre el contenido.

Maler reprodujo con gran volumen las 26 letras de molde del alfabeto, luego las montó sobre un pedestal en aparente desorden. "El desorden es premeditado", aclara. Cuenta entonces que construyó una maqueta, fotografió una a una las letras y estableció un orden de colocación que respetó hasta el final. Agrega que al aumentar la dimensión de las letras comenzaron a destacarse sus hermosas figuras geométricas. Finalmente, un error involuntario de los montajistas sumó atractivos a la imponente escultura (no es el primero: cuando la UNSAM montó el mural de Siqueiros "Ejercicio plástico", quebró un una parte de su superficie). Maler observa que cuando construyeron la base de cemento para su obra, faltaba nada menos que un metro en uno de sus lados. Pero, de este modo, con las letras sobresaliendo del borde más corto, el "defecto" acabó por generar una sensación de expansión que no estaba en los planes del artista y hoy favorece la escultura (a Siqueiros, en cambio, no fue posible consultarlo).

"Alpha Mater" está inspirada en un texto de Umberto Eco sobre el origen de los lenguajes, específicamente en una cita de Paul Guldin y sus cálculos, como los 70.000 trillones de términos que pueden generarse con 26 letras. Maler, maravillado con la cantidad de libros y bibliotecas que puede albergar la superficie limitada de la tierra, tuvo la ambición de crear un símbolo que sintetizara el contenido de esas bibliotecas y el significado del universo. El sentido de "Alpha Mater" se ofrece al espectador (si alguna vez lo hubiera) como un abanico, las posibilidades interpretativas se multiplican y diversifican.

Leopoldo Maler es abogado, se graduó con una tesis en Derecho Espacial, y cuando se dedicó al arte viajó a Londres, en 1961. Allí vivió más de 18 años. Realizó numerosos proyectos para el Servicio Mundial de la BBC y uno de sus cortometrajes fue premiado en el Festival de Cine de Londres de 1964. Trabajó para la Compañía de Danzas Contemporáneas; presentó espectáculos y performances en los teatros Royal Court, Round House, Arts Lab y The Place; tuvo exposiciones individuales en las galerías Whitechapel y el Camden Arts Center, pero nunca perdió su relación con la Argentina. Entre los años 1964 y 1967 integró el movimiento del Instituto Torcuato Di Tella y fue miembro del Grupo de Los Trece (CAYC). En el año 1977 representó a Argentina en la XIV Bienal de San Pablo y obtuvo el Gran Premio. En 1986 llegó como enviado de la Argentina a la Bienal de Venecia.

Su producción artística (instalaciones, performances, esculturas, teatro, danza, video, cine) resulta difícil de encuadrar. En su libro "Del Pop a la Nueva Imagen", el crítico Jorge Glusberg señaló: "Maler prefiere llamar 'situaciones' a sus obras, porque su interés no se dirige a la creación de un objeto o a la pesquisa de un material sino a la elaboración de un 'clima'". "Sus imágenes son símbolos de un ritual propio y los desarrolla con la minucia de quien escribe un libro", concluyó Glusberg, y su concepto bien puede atribuirse a la obra actual.

A lo largo de los años, Maler participó de exhibiciones por el mundo, entre otras instituciones estuvo en la Hayward Gallery el Pompidou, el Palazzo Grassi de Venecia, el Reale, de Milan, el Museo de Arte Moderno de Ferrara, el Museo Hara, de Tokio, el de la Universidad Autónoma de Mexico, el Centro Internacional de Amberes o el MOCA de Los Angeles. Hace ya 30 años se radicó en República Dominicana, donde dirige la Escuela de Diseño, materia que dicta en la UNSAM, y en la actualidad tiene un taller en Miami.

Maler dice que el referente de "Alpha Mater" es "Bookabulary", obra que realizó hace unos años para la alcaldía de Miami durante la Feria Mundial del Libro. "La obra coreografía de la obra consistía en la acumulación de bailarines y letras que se extraían de un sótano. Utilicé más de diez, motoelevadores y plataformas hidraúlicas. En una de esas plataformas un jazzman improvisaba el sonido de cada letra que caía al piso. Las letras se acumulaba en la entrada de la feria como un símbolo y, desde entonces, comencé a soñar con la idea de hacer una obra permanente, de brillante acero", señaló.

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