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Man Ray: una mirada que le dio otra forma a las cosas
Una de las obras más famosas de Man Ray, «El violín de Ingres», que combina clasicismo y modernidad de manera prodigiosa.
Nacido Emmanuel Radnitzky en Filadelfia, Pennsylvania y criado en Brooklyn, Nueva York, Man Ray mostró inclinaciones al arte y la mecánica desde la infancia. Después de graduarse en la escuela secundaria en 1908 se le ofreció una beca para estudiar arquitectura, pero optó por seguir una carrera como artista en su lugar. En 1911, la familia Rudzitsky cambió su apellido a Ray, un nombre elegido por hermano Man Ray Sam, en reacción a la discriminación étnica y el antisemitismo prevalente en ese momento.
Emmanuel, quien fue llamado «Manny» como un apodo, posteriormente utilizó el único nombre de Man Ray. En 1915, Man Ray tuvo su primera exposición individual de pinturas y dibujos, su primer objetivo del proto-Dada, un conjunto titulado «autorretrato», que expuso al año siguiente. Luego produjo su primera fotografía significativa en 1918. Mientras vivía en Nueva York con su amigo Marcel Duchamp, formó una rama estadounidense del movimiento dadá, que comenzó en Europa como un rechazo radical del arte tradicional.
Cofundó el grupo de artistas modernos llamado Societé Anonyme, una compañía desde la cual se gestionan todo tipo de actividades de vanguardia (exposiciones, publicaciones, instalaciones y películas). Duchamp fue un gran artista francés, cuya obra ejerció una fuerte influencia en la evolución del arte de vanguardia del siglo XX. Nació el 28 de Julio en Blainville, y era hermano del artista Raymond Duchamp- Villon y del pintor Jacques Villon.
Duchamp comenzó a pintar en 1908. Después de realizar varias obras en la línea del fauvismo, se dedicó a la experimentación y al arte de vanguardia e hizo su obra más famosa, «Desnudo bajando una escalera», en la que expresa el movimiento continuo a través de una cadena de figuras cubistas superpuestas. La pintura causó furor en el Armony Show que tuvo lugar en Nueva York en 1913. Después en 1915 pintó muy pocas obras, aunque continuó trabajando hasta 1923 en «Los novios desnudando a la novia», una obra maestra abstracta, conocida también como «El gran espejo». Realizada en óleo y alambre sobre espejo, fue recibida con entusiasmo por parte de los surrealistas.
En el campo de la escultura fue pionero en dos de las principales innovaciones del siglo XX, el arte cinético y el ready-made, que pusieron en tela de juicio el carácter único, la originalidad de la obra de arte, y también el trabajo manual del artista.
Man Ray declaró: «Dada no puede vivir en Nueva York», y fue entonces cuando se fue a vivir y a trabajar en el barrio de Montparnasse de Paris, que sin dudas fue su época de mayor creatividad. Allí se enamoró de la famosa cantante francesa Kiki (Alice Prin), a quien a menudo denomina «Kiki de Montparnasse», que más tarde se convirtió en uno de sus modelos favoritas de fotógrafos. Para los próximos 20 años en Montparnasse, Man Ray revolucionó el arte de la fotografía. Grandes artistas de la época como James Joyce, Gertrude Stein y Jean Cocteau posaron para su cámara.
La importancia de Man Ray está dada por su continua relación entre lo real y lo ficticio y su constante experimentación en nuevas técnicas para el arte. Esa confluencia de todos estos medios, representa la primera forma de arte desde el dadaísmo que apuesta a la fusión de los géneros. Este nihilismo, lleno de ironía y espíritu lúdico, no dejaba por ello de resaltar la originalidad creadora, por un lado, y la búsqueda de participación pública del otro. Los artistas denunciaban el anquilosamiento y aislacionismo del arte de entonces, y promovían una vasta apertura de esas disciplinas, tendiendo puentes entre arte y vida, hasta soldar tal escisión, de modo de convertirse en mediadores de un proceso estético-social.
Este anti-arte se opuso a la práctica del arte como profesión y a la separación del artista y el público. Es en esa avenida transitada por poetas, pintores, músicos, bailarines, escultores, cineastas, dramaturgos, novelistas y pensadores donde también se suceden los mojones que fueron anticipando el advenimiento de las performances.
El arte de la performance es, ante todo, una reivindicación: la del cuerpo humano. La historia del arte fue la historia del cuerpo como hecho ajeno, aun en los autorretratos. Con los cubistas, a comienzos del siglo XX la imagen pictórica y escultórica del cuerpo empieza a ser desestabilizada, impugnada. Los historiadores rastrean sus antecedentes a partir de las serate (veladas) futuristas de 1910 y a través de una larga nómina que incluye a las vanguardias rusas, los dadaístas, los surrealistas, el Bauhaus, las experiencias de John Cage, el happening, las ambientaciones, la danza experimental, y el Teatro de la Pobreza de Grotowski.
De esta manera, advertimos la importancia no sólo en el arte del momento sino los procesos que generó posteriormente en el arte mundial estableciendo pilares entre la obra de arte y el espectador. Junto a la fotógrafa surrealista Lee Millar, su asistente y amante a la vez, inventa la técnica fotográfica de la solarización. Sus obras experimentales son los Rayographs de 1921, imágenes fotográficas sacadas sin cámara y abstractas, obtenidas con objetos expuestos sobre un papel sensible a la luz y luego revelado.
Man Ray también dirigió una serie de cortometrajes vanguardistas influyentes, como «Le Retour a la razón» (2 minutos, 1923), «Emak Bakia» (16 minutos, 1926) «LEtoile de Mer» (15 minutos, 1928) y «Les Mystéres du Chateau du Dé» (20 minutos, 1929). La exposición de Ray en el Museo de Arte Lugano incluye trabajos de los más reconocidos artistas del siglo veinte como Picasso, Duchamp, Arp y Picabia. No sólo en una muestra de contexto de la época y la participación en el desarrollo artístico, sino para acentuar el rol anticipador de la búsqueda artística en el siglo veinte. El epitafio en su tumba de Montparnasse expresa: «Despreocupado pero no indiferente».


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