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Mantener tasas bajas, un dogma que le cuesta caro al líder islamista
Su decisión de no tocar las tasas en julio mientras que la inflación había subido a casi un 16% internaual alarmó a los mercados.
Una postura que se debió al "control" de Erdogan sobre el Banco Central y al hecho de que "las tasas de interés altas no concuerdan con la estrategia de crecimiento de Turquía", subraya Nora Neuteboom, del banco holandés ABN AMRO.
Tras su victoria en las elecciones del 24 de junio, Erdogan puso a su yerno Berat Albayrak al frente de un superministerio de Finanzas, apartando a algunos responsables apreciados por los mercados.
"Los mercados perdieron confianza en la capacidad de actuar en caso de necesidad del triunvirato formado por el presidente Erdogan, su yerno y ministro de Finanzas y el Banco Central", señala Charles Robertson, analista en Renaissance Capital.
Según Capital Economics, el hundimiento de la lira turca podría acrecentar la presión sobre el sector bancario de Turquía a causa de la expansión del auge de los créditos y porque un tercio de los préstamos bancarios se realizan en divisas extranjeras.
Mientras que la lira turca se desplomaba el viernes, el Gobierno siguió firme en su posición, sumando declaraciones desafiantes que no tranquilizaron a los mercados.
El hundimiento de la moneda nacional también brilló por su ausencia en las portadas de los diarios, empujando a los economistas críticos a volcarse a las redes sociales para comentar lo sucedido.
"Los medios progubernamentales desvían la atención difundiendo películas y series", denunció Mustafá, preguntado frente a una oficina de cambio cerca del Gran Bazar de Estambul.
El valor de la lira turca frente a las monedas extranjeras no es el principal tema de preocupación de la base electoral de Erdogan, acostumbrada a la retórica del Gobierno, que culpa de los problemas económicos a actores hostiles.
"Estoy seguro de que el Gobierno encontrará una solución y logrará invertir la situación", declaró Sabahattin, un simpatizante de Erdogan, en Estambul.
Si bien el hundimiento de la lira continúa y amenaza con desembocar en una crisis económicas, el Gobierno todavía cuenta con algunos recursos para hacer frente.
Así, podría tomar medidas de control de capitales o pedir ayuda al FMI, aunque este recurso podría resultarle embarazoso a Erdogan, que se enorgullecía de haber saldado las cuentas de Turquía.
En cambio, el presidente podría mirar hacia otro lado ante un alza urgente de las tasas del Banco Central, una medida que ya se tomó en mayo.
"Si la situación sigue deteriorándose, terminará cediendo", considera Neuteboom.
| Agencia AFP |


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