29 de noviembre 2013 - 00:00

MAQUILLAJE: Números truchos a la española

Madrid - El alto organismo internacional fue claro y duro: si el Gobierno no arregla sus problemas de credibilidad con las estadísticas económicas y deja de generar sospechas sobre cómo las produce e informa, podría avanzar en sanciones directas. El organismo internacional no es el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Estado no es la Argentina. El primero es la Unión Europea (UE) y el Gobierno es el de Mariano Rajoy, de España; y el motivo del reto es la falta de credibilidad que tiene para el máximo referente del bloque europeo la forma en que España elabora sus datos estadísticos económicos, comenzando por la inflación y siguiendo por el PBI.

El problema es simple: según la Eurostat, el organismo estadístico de la UE que se dedica a fiscalizar que los 28 miembros utilicen variables compatibles y los datos sean verídicos, dijo oficialmente al Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de España que el Gobierno de Rajoy debe "mejorar la calidad" de sus números. Según el organismo, que depende del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Darao Barroso (la máxima autoridad ejecutiva del bloque), existen "deficiencias significativas" en el sistema estadístico español que "pueden afectar la calidad de los datos publicados".

El primer informe fue emitido en abril de este año y conocido esta semana. De acuerdo a lo que se menciona dentro del Gobierno español, Rajoy está pensando en elevar una ley al Parlamento para que apruebe un nuevo esquema de medición de cifras que esté en sintonía con lo que pide la UE. En otras palabras, el jefe de Gobierno ibérico tiene en mente una estrategia que ya fue aplicada en algún miembro del Mercosur: ganar tiempo, comenzar a arreglar los datos criticados por un organismo financiero internacional y, finalmente, antes de la sanción ejecutiva, presentar los nuevos índices.

En concreto, la lupa de la UE está puesta en la falta de profesionalismo en la medición de la evolución del PBI español (que estaría sobrevaluando su de por sí exiguo o nulo crecimiento) y de la inflación (que de todas maneras no supera el 6% anual máximo). Según la Eurostat, es urgente que Rajoy comience a trabajar en nuevas mediciones dentro del INE y el Banco de España, y revisar los procesos de publicación de datos del Gobierno central, las gobernaciones y los municipios, donde la publicación de las estadísticas estaría hasta estos días bajo un antiguo sistema de aportes voluntarios de datos, en lugar de la aplicación de nuevas regulaciones avaladas por la UE. El organismo europeo le pide al Gobierno español, además, que deje intervenir a los expertos de la Eurostat en la elaboración de los nuevos índices.

Lo que se sospecha en concreto desde la UE es que el Gobierno español, aun antes de la llegada de Rajoy, no midió con buenos sistemas estadísticos la evolución real del PBI español, así como tampoco el verdadero déficit fiscal acumulado en euros y la evolución de los precios, especialmente los salarios y el burbujeante mercado inmobiliario. En los años de crecimiento de España, parecía que el problema estaba lejos de preocupar a las autoridades europeas. Sin embargo, la crisis hizo que la actitud desde Bruselas (la sede de la UE) cambiara y se le pidiera a Rajoy mayor rigurosidad ante la exigencia potencial de mayor ayuda financiera o, al menos, de mayor flexibilidad de parte del bloque para que se cumplan a medias las metas de Maastricht.

El problema para Rajoy es importante. En estos días debe participar de la II Conferencia sobre el Fomento del Empleo Juvenil en la UE, con el marco de un desempleo entre los españoles menores de 25 años de no menos del 40% y hasta 70% en algunas de las zonas más degradadas, como Andalucía y Extremadura. El primer ministro español quiere que sólo por este porcentaje alarmante y que no se reduce, se aumente la ayuda para el financiamiento de empleo en esta franja social. Sin embargo, Europa puede ponerse firme en no liberar más dinero hasta que las cifras de la inflación, el PBI y el déficit en España sean más creíbles.

@cburgueno

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