Marín: episodios de una larga travesía

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• LA ARTISTA PRESENTA "ARQUEÓLOGA DE SÍ MISMA" EN LA FUNDACIÓN OSDE
Artista viajera, su actual exposición antológica resume los cambios que se produjeron en su obra al transitar del grabado a la fotografía.

Matilde Marín es investigadora desde sus inicios en la disciplina del grabado hasta las innovaciones en esa técnica que introdujo en nuestro país. Su sello inconfundible es el riesgo con el que ha marcado su quehacer y la reflexión sobre el significado del arte a medida avanza el siglo. Con acierto, su actual muestra antológica en el Espacio de Arte de Fundación OSDE lleva por título "Matilde Marín-Arqueóloga de sí misma", con la curaduría de Adriana Almada, crítica de arte argentina que vive en Paraguay desde 1985. En su texto se refiere a la antología como "la escenificación de un largo viaje, los episodios selectos de una travesía". Travesía que esta muestra resume a través de las experiencias que se produjeron de su paso del grabado a la fotografía cuando realizó "Juegos de manos", serie con la que capturó los gestos del juego con hilos que se tocan o enredan.

La fotografía la lleva al video, a la video-instalación, a los objetos, a los libros de artista, sin desdeñar la gráfica que está en la base de su calidad plástica superlativa. Como la muestra no es cronológica se puede saltar de una a otra de sus realizaciones. Por ejemplo, "No demasiado lejos", una serie filmada en 2005 en Cabo Vírgenes, título originado en una canción cantada por Victoria de los Ángeles frente al paisaje. Experiencia sensorial, según la artista, "un mar hecho de océanos de distinto color y temperatura, lejano y próximo a la vez, que gira siguiendo el ritmo del faro."

Gran viajera, su serie "Pharus" (2005/11) registra los faros que aún subsisten ante el avance del GPS y otras tecnologías, entre ellos, el de Alejandría y el del Fin del Mundo en la Isla de los Estados. Es importante volver a ver sus obras realizadas en papel, escultóricas, grandes rollos marcados con fuego pertenecientes a "La Tierra Prometida", obra de 1996. También sus fotos de 2004, registro de una fotoperformance, entre ellas "Cosecha de papeles" y el majestuoso "Manto de Próspero" en su homenaje a Shakespeare, versión en rojo, papel hecho a mano, anilina vegetal, esencia de perla, de la serie "Muros de Papel".

Entre 2005 y 2011, Marín recortó cientos de fotografías de humos aparecidas en los diarios relacionadas con explosiones, misiles, lluvias de cenizas, quema de neumáticos, automóviles en llamas, las imágenes de las Torres Gemelas y los humos de Auschwitz, la implosión del edificio 53 de Kodak en 2015 en Rochester. Parte de esta cronología forma parte de un extraordinario libro "Cuando divise el Humo Azul de Itaca", fotografía de Matilde Marín, música de Marta Lambertini, 14 textos de José Emilio Burucúa y el poema de Jacques Prévert "El desayuno en la mañana", en el que el humo es el sello de un adiós.

Ocupa una importante pared una de sus series más recientes, "El viaje imaginario de Malevich" (2015), 16 fotografías analógicas con intervención digital, tomadas en distintas ciudades del mundo y en las que concentra las teorías suprematistas. Los viajes, la música, la literatura han nutrido la obra de la artista, Miembro de Número de la Academia Nacional de Bellas Artes, ha recibido numerosos premios en certámenes nacionales e internacionales. (Clausura el 22 de julio. Entrada libre y gratuita. Suipacha 658. Lunes a sábado de 12 a 20).

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