23 de mayo 2016 - 00:00

Márquez y Testa, dos argentinos en Cannes

Los directores Francisco Márquez y Andrea Testa presentaron en la muestra paralela de Cannes, Un certain regard, su opera prima “La larga noche de Francisco Sanctis”.
Los directores Francisco Márquez y Andrea Testa presentaron en la muestra paralela de Cannes, Un certain regard, su opera prima “La larga noche de Francisco Sanctis”.
Enviado especial a Cannes - Finalizado ya el Festival, donde volvió a llevarse la Palma de Oro el veterano cineasta británico Ken Loach por "I, Daniel Blake", nos hicimos un espacio para dialogar con dos de los escasos argentinos en Cannes, Andrea Testa y Francisco Márquez (que, además, son matrimonio), quienes presentaron su opera prima "La larga noche de Francisco Sanctis" en la segunda sección en importancia de Cannes, "Una cierta mirada".

Periodista: ¿Cómo nació este proyecto?

Francisco Márquez:
Estábamos buscando algo para leer y un librero nos recomendó una novela corta de Humberto Costantini, escrita en 1984. Habíamos egresado recientemente de la ENERC y a través de la lectura del libro encontramos nuestra primera película. La obra tiene algo atrapante en cuanto a la manera en que está escrita y cómo plantea el conflicto del protagonista. En la película se conserva el contexto político e histórico del original pero el traspaso al lenguaje cinematográfico implicó un gran número de modificaciones. La novela es un monólogo interior en el que un narrador cuenta lo que le ocurre al personaje.

P.: ¿Cuáles son las principales diferencias?

Andrea Testa:
Francisco Sanctis, en la obra de Costantini, está conducido por el destino al cual no puede esquivar. Nosotros decidimos trabajar con otra postura, en la que es su voluntad la que lo mueve de una manera más ambigua y contradictoria. Cambiamos situaciones, inclusive el final.

P.: "El Proceso" militar es el fondo en que transcurre la "larga noche" aunque no aparece explícitamente?

A.T.:
Efectivamente, está difuso, y eso lo hicimos a propósito pues entendíamos que la dictadura ya fue retratada repetidamente en el cine y en el arte, y ya está en el imaginario colectivo que compartimos. No queríamos mostrar la experiencia del terror y el miedo que se vivió durante la época, sino cómo el personaje se relaciona con ella. La película y el personaje mismo van mutando.

P.: ¿Qué función tienen el sonido y la música en la película?

F.M.:
Fundamental. Tuvimos la suerte de contar con Abel Tortorelli, quien logra con el sonido, más que con el fuera de campo, reflejar lo que pasa por su cabeza y lo que escuchaba el personaje.

P.: ¿Cómo fue la elección de los actores y en particular la del protagonista?

A.T.:
Habíamos visto a Diego Velázquez anteriormente, en particular en uno de los capítulos de "Relatos salvajes" y nos quedó su rostro como imagen. Al principio pensamos en alguien de mayor edad. Después de ganar el Premio del Concurso de Opera Prima del Incaa hicimos varias reescrituras del guión aunque sin mucho margen de error ya que el presupuesto era limitado. Cuando contactamos a Diego accedió enseguida (estaba haciendo "Estado de ira" en teatro) y en 2015 comenzó el rodaje que duró unas cinco semanas.

P.: ¿De qué manera llegó su película a Cannes?

F.M.:
Nos inscribimos por la web, pagamos un "fee" y el Incaa nos ayudó enviando una copia. Nos sorprendió cuando fuimos elegidos ya que no teníamos mayores contactos, lo que habla bien del Festival. Nos pasó algo similar a Santiago Loza con "Los labios", hace algunos años.

P.: ¿Tienen algún proyecto futuro? ¿Seguirán filmando juntos?

A.T.:
Nos gustó trabajar juntos. La codirección fue lógica pues a ambos nos gustó la novela y no nos peleamos. Francisco tiene un guión terminado que sería retomar un personaje de un corto filmado en la Enerc, en que el personaje central era interpretado por Arturo Goetz. Transcurría en un lugar ficticio llamado Pueblo Oeste, donde llegaba un exconvicto buscando a su mujer.

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