Martes negro para bonos argentinos: cupón cayó casi el 8%

Edición Impresa

La crisis de Grecia contagió al mundo y golpeó fuerte a los bonos argentinos, en particular, a los cupones PBI, que en el peor momento del día retrocedieron hasta un 8%. Sobre el final de la rueda, algunos papeles se vieron favorecidos por órdenes de compra que les permitieron recuperar una parte de las fuertes pérdidas.

Los negocios crecieron, porque en esta oportunidad fueron más los que decidieron vender sin esperar los datos de la reapertura del canje de la deuda. La primera ola de prudentes vendió el viernes, ahora siguió la segunda ola que si bien no deshizo toda

la cartera, se sacó de encima los cupones y los bonos más largos, porque son los de más riesgo. Los cupones PBI hicieron honor a su volatilidad. La serie en pesos bajó un 7,62%, mientras la nominada en dólares perdió un 4%. El Discount en pesos, el principal bono del canje de la deuda que vence en 2033, perdió un 4,80%. El Par en pesos, otro bono de muy largo plazo, dejó en el camino un 4,40% de su valor.

Pero no sólo los títulos de largo plazo fueron las víctimas del derrumbe. Entre los posdefault en pesos que indexan por el CER, el Bocon Pro 13 cayó un 4%. El hecho de ser una emisión muy reducida lo hace muy vulnerable en esta crisis. El Bogar, el título de referencia entre los posdefault, perdió un 2,33%. Los que estuvieron más aliviados fueron el Bocon Pro 12, que sólo bajó un 0,50%, y el Boden 2014, que no tuvo negocios porque hubo una indiferencia absoluta por este título.

Los posdefault en dólares padecieron la aversión al riesgo. Por eso, el título más largo, el Boden 2015, fue el más afectado y retrocedió un 2,50%. El Boden 2012, que es el más corto, bajó un 0,60%; y el 2013, un 0,73%. Las rentas de estos bonos subieron y los vuelve muy atractivos, pero quién convence a inversores tensos de la conveniencia de aumentar la cartera con bonos considerados de riesgo. En estos momentos, la consigna es «fly to quality» (vuelo a la calidad); los inversores buscan seguridad antes que la renta.

El dólar, en contraste con los bonos, operó sin tensiones y con negocios moderados. Entre el Forex-MAE, la plaza donde operan los bancos, y el MEC de los corredores de cambio, movieron u$s 572 millones. La divisa abrió en el Forex-MAE muy compradora y a las 10.45 marcó el primer precio firme de $ 3,89. A las 12.30 llegó a $ 3,8910 y moderó sus alzas. Los exportadores, entonces, dejaron de liquidar divisas esperando mejores precios y no se equivocaron, porque a media hora del final apareció el Banco Central barriendo del «offer» de las pantallas líneas enteras de dólares ofrecidos a $ 3,8920. Atrás se encolumnaron los bancos que le dieron más fuerza a la ola compradora. En un momento, el «offer» quedó vacío sin órdenes de venta. Al cierre, el dólar quedó en el máximo del día de $ 3,8950. En esa media hora, el Banco Central se llevó u$s 70 millones y sus reservas bajaron a u$s 48.058 millones no sólo por los pagos al exterior, sino también por la caída del euro, la libra y el oro que las integran.

En las casas de cambio, el dólar siguió a $ 3,90, aunque varias lo pusieron a $ 3,9050. Para hoy el dólar puede abrir a $ 3,91 al público, porque casi todas las entidades no pudieron ajustar el valor debido a que la suba del dólar mayorista se dio al final de la rueda. El dólar marginal bajó a $ 3,91. Para hoy se espera cautela. No cabe pensar en rebotes hasta que el panorama de Europa no esté más claro.

Dejá tu comentario