"Si la población catalana quiere votar sobre su futuro es prácticamente imposible impedirlo para siempre", afirmó Mas el miércoles, en un solemne salón de estilo gótico del Palacio de Gobierno en Barcelona, en la víspera de la gran manifestación independentista. "Es absurdo pretenderlo y creo que el Estado español debe darse cuenta de eso", agregó.
Hasta hace poco nacionalista moderado, Mas se comprometió en 2012 a celebrar una consulta de autodeterminación en esta región prevista para el 9 de noviembre aunque Madrid se muestra resuelto a impedirla argumentando que es anticonstitucional.
Con 7,5 millones de habitantes, una quinta parte de la riqueza española y amplias competencias en materia de educación, salud y seguridad, en Cataluña se ha extendido un sentimiento de maltrato económico y cultural por parte de Madrid.
La consulta debe constar de una doble pregunta: "¿Quiere que Cataluña sea un Estado? ¿Quiere que sea un Estado independiente?".
Sin permiso ni acuerdo con el Gobierno central para llevarla a cabo, el presidente catalán convocará esta votación bajo el amparo de una ley de consultas populares que el Parlamento regional debe aprobar la próxima semana y que será previsiblemente apelada por Madrid ante el Tribunal Constitucional.
Presionado por algunos sectores independentistas, entre ellos sus aliados parlamentarios de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), a convocarla de todos modos, el presidente catalán se mostró más cauteloso.
"Tenemos que votar pero tenemos que hacerlo con las garantías democráticas suficientes para que en el plano internacional este referendo sea aceptado", afirmó.
Con poco margen de maniobra para llevar a cabo esta votación, Mas se muestra confiado en que el ejemplo de Escocia, que el 18 de septiembre celebrará un referendo sobre la independencia acordado con el Reino Unido, allane el camino de Cataluña.
"Si una nación como Escocia puede votar, ¿por qué no Cataluña?", se preguntó, convencido de que una victoria del independentismo en el norte de la Gran Bretaña cambiaría la reticente postura de la UE sobre estos procesos.
"Si gana el 'yes' en el referendo escocés estoy convencidísimo de que van a empezar negociaciones rápidas entre Escocia, Gran Bretaña y la Unión Europea para asegurar que Escocia pueda quedarse dentro de la UE. Estoy seguro de que va a imperar el pragmatismo como siempre ha pasado en la UE", aseveró.
Hasta el momento, la Comisión Europea mantiene que según los tratados comunitarios la secesión de un territorio de un Estado miembro implica su salida automática de la UE y el inicio de un largo proceso de adhesión.
"No es pragmático tratar estas cuestiones políticas sólo desde un punto de vista estrictamente legal", estimó Mas. "Hace falta encontrar una solución para que estas naciones que tienen una verdadera vocación europea puedan permanecer en la Unión Europea", agregó.
| Agencia AFP |


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