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Más espinas que rosas
Los jugadores de Boca se retiran del campo tras empatar con Gimnasia como local y dejando atrás un año que en el aspecto futbolístico fue para el olvido.
Es que este Boca nunca encontró el rumbo, nunca gozó de una estructura sólida como para sustentar una base con aspiraciones de campeón. Por eso, ante Gimnasia y en la misma Bombonera no pudo pasar de un pálido empate. Por eso, ni con el estreno de la cuestionada camiseta rosa pudo impedir cerrar un año con tantas espinas en su camino.
Boca cambió de camiseta, pero fue el mismo equipo que durante todo el torneo Inicial: tuvo serias falencias en su última línea, no tuvo un juego aceitado en el medio y careció de peso en ataque, a pesar de que Emmanuel Gigliotti sumó ocho goles.
Consciente de estas carencias de su rival, Gimnasia, sin hacer demasiado, generó las situaciones más claras del primer tiempo, con un cabezazo de Omar Pouso que tapó Agustín Orión y una escapada de Franco Mussis a los 37 minutos que terminó en gol.
En el comienzo del segundo tiempo, el equipo de Bianchi pareció cambiar la mentalidad y salió a buscar el arco rival con más actitud y voluntad que claridad e inteligencia.
Una escalada de Emanuel Insúa por el lateral izquierdo y un error de Fernando Monetti le dejaron servido el empate a Gigliotti, que sólo tuvo que empujarla.
Con la igualdad, Boca disminuyó su intensidad de juego, al mismo tiempo que sus pretensiones iban decreciendo y crecían sus alarmantes errores defensivos.
Si Gimnasia no se llevó el triunfo fue por sus imprecisiones en el momento de definir. Gastón Díaz estrelló un remate en el poste de Orión y el árbitro Diego Abal le cortó mal un mano a mano a Facundo Oreja por fuera de juego.
Carlos Bianchi pidió perdón, se hizo responsable de esta pobre campaña y dijo que a partir del 3 de enero deberán dar más.

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