21 de mayo 2009 - 00:00

Más estados se rebelan por las bodas gay

Nueva York - El alcalde y el gobernador de Nueva York no se prodigan mucho juntos. Michael Bloomberg y David Paterson unieron sin embargo sus fuerzas el domingo, mientras otros asistían a misa, en defensa de una causa que hasta hace poco era tabú en Estados Unidos: el matrimonio homosexual.

Mientras Barack Obama y Joe Biden se aferran a sus «creencias cristianas» para seguir justificando su oposición a los matrimonios entre personas del mismo sexo, cinco estados -Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont y Maine- han decidido dar ya el paso adelante, mientras Nueva York y New Hampshire están a punto de hacerlo. El paso en falso de California -donde la mayoría de la población votó en noviembre a favor de la prohibición- ha servido de revulsivo para una nueva oleada de activismo político en la comunidad homosexual estadounidense.

«La cuestión del matrimonio gay es cada vez más una batalla por los derechos civiles», asegura Solon Simmons, profesor de la Universidad George Mason de Washington, que, por cierto, se ha sumado a la ola, reconociendo la legalidad de las bodas celebradas en otros estados de la Unión. «Está claro que vivimos en una etapa de oportunidad política», asegura Simmons. «Los demócratas tienen el control del Ejecutivo y del Legislativo, y ha sido en momentos así cuando los grupos de base han aprovechado para presionar y lograr avances sociales», añade el profesor.

Hasta tal punto parecen haberse entreabierto las ventanas de la Casa Blanca, que los grupos gays están impulsando incluso a dos candidatas lesbianas -Kathleen M. Sullivan y Pamela Karlan- para ocupar el asiento que dejará vacante el juez David H. Souter en la Corte Suprema. Sin embargo, el cambio más palpable es el que se está produciendo en la calle. En el estado de Nueva York, los partidarios de legalizar los matrimonios homosexuales se han puesto ya a la altura de los detractores, en un empate al 46%.

«Ha llegado el momento de acabar con la discriminación contra las parejas del mismo sexo», declaró el domingo el gobernador David Paterson, que se ha jugado su credibilidad política con la causa. La ley de los matrimonios gays fue aprobada con un amplio margen la semana pasada en la Asamblea de Nueva York, pero se enfrenta al último escollo del Senado.

El asambleísta gay Daniel O'Donnell, hermano de la popular actriz Rosie O'Donnell, sigue entretanto su singular campaña puerta a puerta entre sus señorías, incluidas sus personalísimas cartas dirigidas a los políticos reticentes: «¿No quiere usted que su esposa pueda venir a mi boda?».

Todos los ojos están ahora pendientes de lo que ocurra en Nueva York y en New Hampshire las próximas semanas. Los gays confían en dos nuevas y peleadas victorias, después de las tres ganadas en menos de un mes: Iowa, Vermont y Maine. Hasta apenas unas semanas, tan sólo Massachusetts y Connecticut abanderaban la causa. Pero en esto cayó Iowa, el estado rural del Midwest que catapultó a Obama en las primarias del Partido Demócrata y que ahora ha vuelto a lanzar un desafío al resto del país. Vermont y Maine vinieron después. Y ha sido precisamente el gobernador de este último estado, el demócrata John Baldacci, quien mejor ha escenificado su conversión al sí a los matrimonios gays: «No va con lo que yo soy ni con la manera en que me educaron. Pero al mismo tiempo tengo la responsabilidad de defender la Constitución. Es mi labor: no podés permitir la discriminación».

La ley de Maine tardará 90 días en surtir efecto y aun así se enfrentará a la posibilidad de un veto popular si se convoca un referéndum similar a la Proposición 8 de California, que consumó la marcha atrás en pocos meses.

Las huestes contra el matrimonio homosexual han unido también fuerzas y advierten que llevan las de ganar: 29 estados han introducido enmiendas constitucionales en los últimos años para prohibir las bodas entre gays. La Organización Nacional por el Matrimonio ha lanzado recientemente una campaña de anuncios en los que pueden verse a ciudadanos estadounidenses supuestamente heterosexuales bajo un cielo amenazante: «La tormenta es inminente: las nubes son oscuras y los vientos soplan con fuerza... Tengo miedo».

En Nueva York, la Iglesia Católica ha condenado con dureza el voto reciente de la Asamblea a favor del matrimonio gay como «un experimento social radical». El senador local y ministro pentecostal Rubén Díaz organizó el domingo pasado una manifestación paralela a la del gobernador y el alcalde, instando a los ciudadanos a no bajar la guardia.

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