Masiva protesta en España terminó en noche de furia

Edición Impresa

Madrid - La segunda huelga general contra el Gobierno de Mariano Rajoy, convocada contra los drásticos recortes en una España sumergida en una feroz crisis económica, obtuvo ayer un «seguimiento masivo», según los sindicatos, y muy moderado según el Ejecutivo conservador y los empresarios. Una gran manifestación, de centenares de miles de personas según los organizadores, ocupó las calles de Madrid, que acabó anoche con graves disturbios

La masividad de la marcha en la capital española contrastó con concentraciones más tímidas de otros países: 5.000 manifestantes en Atenas, según la Policía, algunos miles en Lisboa al grito de «fuera, fuera, el hambre la miseria y el FMI»; otros miles en Turín, Roma (donde hubo incidentes y 60 detenidos) y Milán, así como en París.

En Portugal, que como España tuvo una huelga general, la Policía cargó con bastones ante el Parlamento de Lisboa.

«Tenemos la solución, los banqueros a la prisión», gritaban los manifestantes de Madrid en medio de una marea de banderas rojas de los sindicatos. Muchos agitaron pancartas con un «no» atravesado por tijeras. Otras rezaban: «España desahuciada», una alusión al drama de los desalojos que recorre todo el país, o «Mariano go home», o «¿Crisis? Atraco».

Sin embargo, los incidentes por la noche concentraron la mayor atención informativa. Policías y manifestantes se enfrentaron en una batalla campal en las inmediaciones del Congreso de los Diputados, donde se congregaron miles de personas para una vigilia prevista hasta la mañana de hoy. Las fuerzas de seguridad cargaron con gas lacrimógeno y balas de goma que les lanzaron piedras, botellas y otros objetos. Contenedores, tachos de basura y un vehículo ardieron en la zona y los bomberos tuvieron que intervenir. Los disturbios, que llegaron a ser cuerpo a cuerpo, se extendieron hasta las inmediaciones de la estación de trenes de Atocha.

A lo largo de la jornada de huelga, las fuerzas de seguridad detuvieron a 142 personas, según el balance de anoche hecho por el Ministerio del Interior. Los heridos podrían ascender al centenar.

Durante el día, la Policía ya había cargado en varias ocasiones contra huelguistas en Madrid, en la Gran Vía y en la Plaza de Cibeles, donde se concentraron varios centenares de sindicalistas, estudiantes y miembros del «movimiento de los indignados». También en Barce-lona, capital de la región de

Cataluña en la que marcharon decenas de miles de personas, ocurrieron disturbios.

Los dos grandes sindicatos, Comisiones Obreras (CC.OO) y la Unión General de Trabajadores (UGT), proclamaron el «éxito» de la huelga general. De acuerdo con éstos, un 76,7% de los trabajadores, casi 9,2 millones de asalariados, secundaron el paro en un país que tiene casi 5,8 millones de desempleados y supera, por primera vez en su historia democrática, la tasa del 25%. La versión de la patronal de empresarios fue que el seguimiento de la huelga fue del 12% de los trabajadores, y según el Gobierno, hubo 35.000 asistentes a la manifestación madrileña.

La gran industria paró de forma masiva, dijo la prensa internacional. El seguimiento fue también alto en el transporte, pero se respetaron los servicios mínimos. Hubo cancelaciones de 600 vuelos y retrasos en aviones que despegaban; vagones repletos en los subtes de Madrid, Barcelona y Bilbao, y andenes llenos en las estaciones de trenes suburbanos.

El impacto fue también amplio en el sector de la construcción. El seguimiento en el comercio, sin embargo, fue desigual. Las grandes cadenas comerciales abrieron, en algunos casos, las puertas de sus establecimientos bajo protección policial. En el sistema financiero tuvo poco impacto. El desacreditado Partido Socialista (PSOE), el principal de la oposición, Izquierda Unida y otras de ese sector apoyaron la huelga.

«Estamos profundamente agradecidos a los trabajadores que han seguido la huelga en una situación tan difícil, con casi seis millones de desempleados», manifestó el líder de UGT (socialista), Cándido Méndez.

Nunca antes un mismo Gobierno había sufrido en España dos huelgas generales de 24 horas. Y esto, a sólo 11 meses de la asunción de Mariano Rajoy en La Moncloa. La primera a la que se enfrentó el primer ministro conservador fue la del 29 de marzo contra su ambiciosa reforma laboral. Aquélla, sin embargo, tuvo mayor seguimiento que la de hoy: la respaldaron casi 10,5 millones de trabajadores.

Los sindicatos, a los que se unieron 150 organizaciones sociales en 120 actos en España, exigen a Rajoy un referendo sobre sus políticas de austeridad, que en 11 meses de mandato suman ya miles de millones de euros en ajustes cuyos efectos se notan en pilares básicos del estado de bienestar como la educación y la sanidad. «No se puede gobernar permanentemente de espaldas a la ciudadanía», manifestó el líder de CC.OO (excomunista), Ignacio Fernández Toxo. El Ejecutivo conservador de Rajoy asegura no obstante que mantendrá el rumbo. «La hoja de ruta del Gobierno es la única alternativa posible», manifestó el ministro de Economía, Luis de Guindos.

Agencias DPA, AFP, Reuters

y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario