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Massa mira al PJ y se arrima a cacique
Lucía Corpacci
La coyuntura manda y la volatilidad destroza los diseños de unas semanas atrás. Hay un distrito, Catamarca, donde Massa empezó a explorar una variante más clásica que lo acerca más a la interna PJ que a la aventura silvestre por fuera del partido que lo cobijó en las últimas dos décadas.
En Catamarca, el tigrense pactó con Raúl Jalil, el intendente de la capital provincial, un peronista que ganó en 2011 como parte del dispositivo del FpV. De vínculo previo con Massa, Jalil se convirtió en uno de los caciquejos municipales que apostó a Massa como parte de un esquema para pelear, en 2015, la gobernación catamarqueña.
El acuerdo disparó una reacción, a simple vista, inimaginable. Lucía Corpacci, la gobernadora, una ultra-K -aunque de pasado saadista-, que tuvo la bendición directa de Cristina de Kirchner para ser candidata en 2011, salió a bloquear la entente Massa-Jalil y lo hizo de la manera clásica: envió, cuentan en Catamarca y en Tigre, un emisario para iniciar conversaciones con el intendente de Tigre.
Es germinal y está, como todo, sometido a vaivenes. Por lo pronto, generó bronca en Jalil, pero, sobre todo, extrañeza en los peronistas K que se anoticiaron de esos enlaces de Corpacci. La jugada ofrece otra variante a Massa: su plan de apostar a intendentes puede, al menos en el caso catamarqueño, ofrecerle la chance de jugar por dentro del peronismo.
Pero, sobre todo, en vez de mirar a los intendentes jugar con el jefe de la provincia directamente.
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