La papelera Massuh -que pasó a ser controlada por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno- venderá campos, depósitos y otros activos para cancelar su deuda concursal de casi $ 250 millones. Desde ya, sus accionistas originales pondrán en marcha un complejo proceso de negociación para tratar de obtener alguna quita de sus acreedores. La otra fuente de fondos con la que pagarán esa deuda será el canon que abonará el Estado por la utilización de su planta de Quilmes, cuyo monto aún no ha sido definido.
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La plata para la operación de Papel Quilmes -que es el nombre de la sociedad que explotará la planta de Massuh- provendrá de un fideicomiso del Banco Nación; ese mismo fideicomiso sería el único accionista de Papel Quilmes. Todas las fuentes consultadas se esmeraron en aclarar que no se trata de una estatización de la empresa: si todo marcha como está previsto, y los accionistas privados logran levantar el concurso, la empresa volverá a manos de Héctor Massuh en un plazo de dos a tres años, que es el tiempo estimado que durará el fideicomiso.
En venta
Entre los activos de los que se desprenderá Massuh se cuentan dos campos forestados en Corrientes y otro en Entre Ríos, más un depósito industrial en la localidad de Berazategui.
Ayer, fuentes del sector explicaban que la caída de Massuh debe atribuirse más a factores externos que a un mal manejo de la empresa. «Por algo Moreno decidió conservar todo el management que venía conduciendo la empresa», dijo a este diario un competidor directo de la papelera que ahora gestiona Moreno.
Una de las razones que habría aducido el propio Massuh ante sus pares de la Unión Industrial Argentina -que en algún momento presidió y que abandonó el año pasado, cuando los problemas de su empresa lo taparon- es la entrada de papel desde Brasil. En Quilmes se fabrica «papel blanco», o sea, el que se usa para casi todo: desde cuadernos y resmitas hasta la impresión de libros.
Por eso seguramente la crisis no llegó a Fibra Papelera, la otra empresa del grupo, que elabora papel marrón, el que se usa para forrar cajas de cartón y para empaque: el valor del papel blanco justifica el costo del flete en una exportación, a diferencia de lo que sucede con el papel marrón, cuyo precio no resiste un envío a larga distancia. «Es tan inexportable como el cemento», explicó la fuente del sector.
El origen de los fondos para el fideicomiso del Nación parece claro: todo indica que saldrán de las arcas de la ANSES. Sin embargo, las necesidades de fondeo no serían tan significativas como en otros casos: sucede que también la empresa contaría con créditos otorgados por los proveedores, que deberán gestionar el cobro de sus acreencias anteriores con los accionistas.
En tanto Moreno promete que Massuh será el principal proveedor de papel de todas las dependencias del Estado, por lo que garantizaría la colocación de toda su producción. También que mantendrá a los 600 empleados que trabajan en Quilmes.
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