15 de septiembre 2014 - 00:28

Máximo, el heredero en tránsito de otra reinvención kirchnerista

• ENTRE EL GUIÑO APERTURISTA Y EL SOBREENTENDIDO DE QUE NO EXISTE LA CATEGORÍA "CANDIDATO K" QUE NO SEA UN KIRCHNER

Máximo Kirchner sorprendió al hablar y generó un impacto anímico y político  en el dispositivo K cuyos efectos, más profundos o duraderos,  se verán en las próximas semanas. Consolidó un mando múltiple en La Cámpora, que llenó el estadio, pero irrumpió como conductor. ¿Y candidato?
Máximo Kirchner sorprendió al hablar y generó un impacto anímico y político en el dispositivo K cuyos efectos, más profundos o duraderos, se verán en las próximas semanas. Consolidó un mando múltiple en La Cámpora, que llenó el estadio, pero irrumpió como conductor. ¿Y candidato?
Máximo Kirchner abandonó el secretismo que habitó el último lustro entre dos misticismos antagónicos. Uno lo presentó como un genio en reserva, portador del apellido mágico; otro como un muchacho apocado, sólo con dotes para administrar inmuebles, que se abocó a los temas de Estado forzado por la muerte de su padre, Néstor Kirchner.

Su aparición, el sábado en el acto de La Cámpora en Argentinos Juniors, ante 40 mil militantes ultra-K, proyecta una sombra irregular: entra en el juego público, se presta a la construcción de su personaje, y se calza el traje de heredero que hasta ahora Cristina de Kirchner y su tropa más leal le negaban a cualquiera de los varios candidatos que se ofrecieron como sucesores.

El debut de Máximo K es, sobre todo, un intento de reinvención del kirchnerismo a partir de la tesis de un heredero que, al menos en el imaginario de un presente masivo, puede ordenar lo que no ordena la Presidente, retomar la ampliación del dispositivo K que alguna vez encaró Kirchner y, sobre todo, introducir la variable biológica de un jefe de un bloque político, dentro o fuera del poder.

La aparición de Máximo y su puñado de definiciones forman un corpus que empezó a impactar sobre el ancho océano K, desde el PJ ortodoxo, hasta la progresía y el bloque juvenil. Veamos:

I. El efecto primario de la irrupción pública de Máximo, potenciado por la sorpresa, es casi anímico porque devolvió al kirchnerismo -y a La Cámpora- una dinámica y una centralidad que estaban en crisis. La juntada masiva con Andrés Larroque como orador final hubiese carecido del factor emotivo-político que le inyectó el discurso del hijo de la Presidente. Su efecto puede ser efímero para el sistema K en el espectro de la política, pero la tropa que reporta al mando de Cristina lo asimiló como el nacimiento de una nueva cruzada, una nueva reinvención kirchnerista que incluye el supuesto de un heredero.

II.
El planteo, posiblemente sólo retórico, de que la oposición acepte competir contra Cristina en 2015 dice más que el simplismo de buscar una re-re sino imposible, altamente improbable: avisa que no hay otros candidatos K, de Daniel Scioli al hiperoficialista Sergio Urribarri -presente en la cancha-, que expresen la continuidad de ese universo que celebró la aparición de Máximo como venera el mando de Cristina. Así el hijo presidencial decretó la orfandad de sucesores y alimentó una ristra de especulaciones: Máximo candidato presidencial, Cristina a la gobernación de Buenos Aires, Máximo en Santa Cruz o como alcalde de Río Gallegos, o por haber nacido en La Plata, como primer diputado nacional por Buenos Aires. "Primero tiene que probar en otros niveles", dijo un dirigente kirchnerista que viajó al sur a ver al vástago presidencial en el último tiempo. "La continuidad es ahora. Máximo está estudiando, más maduro y el acto lo revitalizó. Hay que ver si le pica el bichito de ser candidato", confió otro K que lo vio en estos días. A lo Kirchner, el hijo de la Presidente se dedicó el sábado luego de su discurso a saludar entre la gente casi una hora y fue un rasgo, en la euforia neocamporista, que magnificó la idea de un émulo de Kirchner.

III. Para postulantes kirchneristas como Urribarri, Florencio Randazzo o Jorge Taiana, la parrafada reeleccionista es un obstáculo en sus planes por instalarse y atraer dirigentes y militantes K. La re-re y la tesis Máximo heredero próximo son recetas, de efecto incierto, contra el pato rengo que se aceleró con la derrota bonaerense en 2013. Con su irrupción, que transparenta un protagonismo creciente, pero sigiloso en el último tiempo, Máximo sugiere que se abocará a asuntos de los que se desentendió su madre, sobre todo en lo referido al armado político, y que había quedado en manos de Carlos Zannini. El sábado el hijo jefe top de La Cámpora dio señales de apertura al hablar de peronismo y remitir al Movimiento Evita, la agrupación que se torea con La Cámpora, y hablar de un Frente para la Victoria (FpV) "más amplio", tarea a la que se había abocado Kirchner en los meses previos a su muerte. Aislada, La Cámpora sólo atrajo a Urribarri, Julián Domínguez, Axel Kicillof, Gabriel Mariotto, Fernando Espinoza y, entre otros, Edgardo Depetri, un staff escaso para una foto del kirchnerismo diverso. Máximo, que refrendó la vigencia de la cúpula múltiple -Larroque, Eduardo "Wado" de Pedro, José Ottavis, Juan Cabandié, Mariano Recalde y Mayra Mendoza-, tendrá que gestionar en persona, sin intermediarios (¿fallaron o los que mandó a romper?), para ampliar el núcleo K con PJ adentro.

IV.
La sorpresiva presentación de Máximo, que estaba en Buenos Aires desde el jueves, era motivo de debate interno en La Cámpora y en sectores K donde le pedían al hijo de la Presidente que aparezca en público. En algún momento sonó para abril, pero éste fue el turno que se consideró indicado en un marco potente como el primer estadio de su agrupación en solitario y cuando comenzó a intensificarse la búsqueda de esquemas post-2015. Ayer se habló de que Máximo podría tener 2 o 3 apariciones más antes de fin de año para consolidar su rol y su perfil. "Máximo es el único que se puede mover, sentarse con todos y hacer campaña sin que eso se interprete como un daño a Cristina" dijo un operador. Hay algo de fantasía en el escondido que se revela como un orador llano y emotivo, y como armador aperturista y amplio. Un debut que tendrá que alimentar.

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