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“Me gusta la poesía que tiene humor inteligente”
Tritek estrenó “Gritos del universo”, pieza que reúne textos sagrados del Talmud y del Zohar, poemas del poeta y dramaturgo rumano Marin. Sorescu y música, canciones y danzas judías.
Tritek gusta llevar a escena historias de sencilla espiritualidad que contemplan las vicisitudes de la vida con un dejo de ternura y gran sentido del humor. Tal el caso de "Venecia", de Jorge Accame (que estuvo en cartel durante cuatro años) y de otras piezas de su autoría, inspiradas en textos de distintos poetas: Adelia Prado, Fernando Pessoa, Konstantinos Kavafis, Vladimir Maiacovski y Ana Ajmatova entre otros.
"La poesía y el teatro nacieron como hermanos y bebieron de la misma sabiduría en aquellos tiempos donde sólo reinaba la palabra divina", cita la directora. A Tritek le fascinan los personajes de pueblo y aguarda con ansiedad el estreno -para fines de octubre- de "Angelita, la doctora", su ópera prima en cine. Se trata de una comedia sobre una enfermera (Ana María Picchio), muy solidaria con los jóvenes y ancianos de su comuna, que debe lidiar con un hijo vago (Chino Darín) que no estudia ni trabaja. Dialogamos con ella sobre ambas propuestas.
Periodista: Empecemos por "Gritos en el universo"...
Helena Tritek: Son hombres y mujeres que atraviesan el limbo en búsqueda del conocimiento y la redención a fin de ser aceptados en el Paraíso, o tal vez, sean devueltos a la tierra para tener otra oportunidad.
Periodista: La poesía es su principal fuente de inspiración...
Helena Tritek: Sí, y me gusta mucho la poesía que tiene un humor inteligente. Aquí tomé relatos del Talmud y del Zohar, donde un maestro explica cómo se formó el mundo. Siempre me atrajo el judaísmo, su pensamiento y su cultura. Ellos tienen una forma de razonar muy distinta. No se aferran a ninguna afirmación, siempre dejan abierta otra posibilidad. Con estos textos sagrados armé el mundo espiritual y para el mundo terreno tomé al poeta rumano Sorescu. En su libro "El Ecuador y los Polos" habla de amores, peleas y desengaños. También tomé de allí un hermoso poema sobre Shakespeare.
P.: ¿Qué historias narra este espectáculo?
H.T.: Cosas sobre las circunstancias de los hombres: la vida, la muerte, la enfermedad, la obsesión por el dinero. Metimos varios cantos y danzas hebreas. Es una música muy bella.
P.: ¿Cuál es su vínculo con la tradición judía?
H.T.: Siempre me atrajo. ¿Por qué nos interesa tanto, siendo que nadie del elenco es de origen judío? Supongo que tiene que ver con que la cultura hebrea tuvo mucha influencia en nuestro país. Inda Ledesma decía que todo el movimiento teatral argentino lo había puesto en marcha la colectividad judía, empezando por el IFT. Es gente que de verdad ama el teatro.
P.: Pasemos a "Angelita la doctora".
H.T.: Uy, eso empezó a germinar hace 5 años. Mucho trámite, mucho arreglar guión, mucho armar el equipo, mucha cola en el Instituto de Cine. Y bueno, al final fuimos en enero a Berazategui y la hicimos. Ya está. El elenco es muy lindo Norma Aleandro, Hugo Arana, Mario Alarcón. La Picchio hace una enfermera divina, con los conflictos de una madre sola a quien el hijo no le da bolilla y no quiere seguir manteniéndolo. Ella intenta e intenta, hasta que al final armonizan un poco.
P.: ¿Se inspiró en alguna experiencia cercana?
H.T.: El hijo de Griselda Gambaro había escrito una obra de teatro y varias actrices me perseguían con ese texto. Y yo dije por qué no hacer un guión de cine. Hice una adaptación y me despegué del texto original; pero llevó mucho tiempo. Es una comedia-comedia con gente de barrio, viejos que bailan la zamba, peruanos. Hay de todo. Es gente distinta, que no viene al centro, que vive en un lugar con perros donde a cada rato pasa el tren. Es un ambiente que conozco bien porque yo era de Bernal y mi papá trabajaba en Berazategui. A mí siempre me gustó el lugar, por eso quise filmar ahí. Para nosotros el centro era un lugar soñado donde uno iba a estudiar y a hacer cosas.
P.: ¿Se adaptó a vivir en el centro?
H.T.: Sí. Yo viví 8 años en Europa y sufrí como una marrana. Extrañaba todos los días. Así que cuando volví a Buenos Aires, dije: de acá no me muevo más. En serio. Amo a esta ciudad, amo los cafés y me gusta ir a ver teatro.
Entrevista de Patricia Espinosa


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