Medios: cede el Gobierno en revisión de las licencias

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Tres audiencias públicas a partir de mañana, reunión de comisiones el viernes para dictaminar (día no usual para hacerlo) y el miércoles 16, al recinto. Ése es el esquema que ya cerró el kirchnerismo en Diputados para aprobar la nueva ley de sistemas audiovisuales. Como es usual en el oficialismo, una vez más no importará que en las audiencias públicas de esta semana aparezca alguna propuesta de modificación o que la oposición pida una tratamiento más extenso para terminar de desentrañar una ley más que compleja de 156 artículos. Hasta las modificaciones que se introducirán en el proyecto ya están decididas. De hecho, quizá ya lo estuvieron inclusive antes que el proyecto ingresara al Congreso: varios de los artículos de la ley fueron introducidos para luego negociar con los bloques aliados el apoyo en la votación, una práctica que es habitual en cualquier legislatura del mundo.

Así, dentro del articulado de la ley ya existen al menos dos temas en los que el Gobierno «aceptó» introducir cambios para convencer a posibles aliados como el bloque SI, que preside Eduardo Macaluse o, cada día más difícil, a Claudio Lozano. Hoy en esos votos se juega la sanción de la ley de medios: mientras diputados como Macaluse o Carlos Raimundi pueden arrimar votos del centroizquierda como aliados del Gobierno, otros como Graciela Camaño podrían terminar de polarizar el voto peronista en contra del proyecto, incluyendo algunos oficialistas.

El kirchnerismo ya decidió modificar el artículo 40 para precisar en la redacción que la autoridad de aplicación de la ley sólo podrá revisar cada dos años las condiciones de ampliación de licencias de radiodifusión que se hubieran generado por la aplicación de nuevas teconologías, pero sin poder modificar las que ya se hubieran otorgado.

Ese artículo fue el primer cuestionamiento a la nueva ley de radiodifusión por parte de la oposición. En realidad, en la nota al pie del artículo el Gobierno aclaró que para la redacción se había basado en la ley de radiodifusión de 1996 de los Estados Unidos, que incluyó en ese momento el impacto que podrían tener las nuevas tecnologías en la ampliación de licencias.

Pero en la Argentina, el artículo 40 despertó el temor de que el Gobierno lo utilizara para revisar las licencias otorgadas en un plazo de dos años.

Ratificación

El segundo cambio decidido es en realidad una ratificación de la redacción original. El kirchnerismo está dispuesto a pulir la redacción del capítulo que arranca en el artículo 10 y que crea un nuevo organismo que tendrá todo el poder para aplicar la ley de medios. Pero no a cambiar el corazón de ese capítulo: no cederá, como pide la oposición, la mayoría del Gobierno en la composición de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual. Ese organismo, que podrá desde otorgar licencias y controlarlas hasta habilitar a técnicos y locutores que trabajen en los medios, estará integrado por cinco miembros designados por el Poder Ejecutivo, dentro de los cuales dos podrá proponerlos la Comisión Bicameral de Promoción y Seguimiento de la Comunicación Audiovisual, que también se crea con la ley. Es decir que, a lo sumo, de los cinco integrantes, dos serán nombrados por la segunda y la tercera fuerza en el Congreso.

El oficialismo aceptó modificar la redacción de esos artículos pero no la proporción en la representación: «El Gobierno tiene que mantener la mayoría en ese cuerpo, como ha sido hasta ahora y como es en todo el mundo. En ese punto no se puede ceder», reconocen en el bloque kirchnerista. Esos son los artículos que generaron que la oposición denunciara que el Gobierno quiere moldear a su medida el sistema de medios al menos para los próximos 10 años, decidiendo desde el organismo a quién se le otorgan o retiran las licencias de radiodifusión.

Dentro de las decenas de objeciones a la ley que ya presentó la oposición, hay una que compite con las dos anteriores: la apertura del mercado audiovisual en competencia a las telefónicas. Agustín Rossi, el fin de semana, adelantó que en esa cuestión quizá tampoco haya demasiados cambios: «Si las telefónicas quieren ingresar en el negocio de los cableoperadores para transmitir señales de televisión, tienen que desmonopolizarse en el negocio telefónico», dijo Rossi. De acuerdo con esa interpretación, las empresas de telefonía deberían ceder en el mercado de las telecomunicaciones, lo que no queda claro en el proyecto.

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