9 de octubre 2009 - 00:00

Medios: Gobierno apela a sus aliados para poder blindar la ley en el Senado

Miguel Pichetto
Miguel Pichetto
El jefe de la bancada kirchnerista en la Cámara alta, Miguel Pichetto, encerró ayer a sus senadores durante una hora y media para realizar el último punteo de votos antes de la sesión por la ley de medios que comenzará hoy a las 10 de la mañana: un voto radical y dos del ARI dejarán al Gobierno al borde de la sanción sin cambios del proyecto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso.

La ingeniería legislativa que el Gobierno montó para garantizarse la conversión en ley del proyecto apeló a todo tipo de recursos. Desde la «seducción» de una senadora radical de Corrientes, la promesa de una ley a sus aliados del ARI fueguino, la instigación al senador-médico del ex represor Antonio Bussi para vengarse de la corporación mediática y hasta un avión sanitario para trasladar a una legisladora del oficialismo fuera del circuito parlamentario por una delicada enfermedad.

La aprobación en general de la iniciativa está prácticamente descartada ya que será votada por al menos los 43 senadores entre oficialistas más la radical Dora Sánchez, el tucumano Ricardo Salazar, José Martínez y Rosa Díaz (ARI fueguino) y el socialista Rubén Giustiniani, sobre un total de 70 legisladores sentados en sus bancas.

La incógnita pasa por la votación en particular, en especial los artículos referidos a la autoridad de aplicación (art. 14), la multiplicidad de licencias (art. 45) y la cláusula de desinversión (art. 161). En esos apartados, el kirchnerismo sufrirá las deserciones de los chubutenses Marcelo Guinle y Silvia Giusti, quienes, al igual que el jujeño Guillermo Jenefes -director de un multimedio en su provincia- firmaron el dictamen oficialista en disidencia. Tampoco acompañará el proyecto el cordobés Roberto Urquía quien se encuentra bajo tratamiento médico en Estados Unidos y pidió licencia, al igual que el radical chubutense Norberto Massoni.

Poder reducido

Sin los votos en particular de Jenefes, Guisti, Guinle y Urquía, el poder de voto del kirchnerismo puro en el recinto quedará reducido a 34 senadores. Por eso el Gobierno debió apelar a sus aliados para intentar garantizar la aprobación en particular del texto y evitar así que la oposición introduzca modificaciones que condenarían al proyecto volver a la Cámara de Diputados. El caso de la correntina Sánchez (UCR) fue el más escandaloso. Tras haber tildado la iniciativa del Poder Ejecutivo de «mamarracho», la senadora le admitió en persona ante Julio Cobos que cambiaba su voto y apoyará a oficialismo para que la Casa Rosada auxilie financieramente a su provincia. La pirueta de Sánchez se produjo el mismo día en que el gobernador correntino saliente, Arturo Colombi, pasó por la Capital Federal salpicado por el polémico caso del suicidio -no comprobado- de un periodista en su distrito.

Ayer, Cobos recibió al senador electo por Corrientes, Eugenio «Nito» Artaza y tras la reunión expresó que «es preocupante tanto condicionar como dejarse condicionar. Es distinto actuar por convicción que por conveniencia, sea cual fuere la motivación de esta última».

Pero Sánchez no será la única senadora no kirchnerista que votará con el kirchnerismo. Los legisladores del ARI de Tierra del Fuego, José Martínez y Rosa Díaz, dejaron trascender que acompañarán al oficialismo tanto en la votación en general como en particular. Estos senadores permanecen como rehenes políticos de la Casa Rosada que le prometió a la gobernadora fueguina, Fabiana Ríos, la aprobación en el Senado de la ley de promoción industrial para productos electrónicos en su provincia. Ese proyecto, sancionado por Diputados, ya tiene dictamen y se tratará una semana después de la ley de medios.

Con el apoyo de los aliados no kirchneristas Sánchez (UCR), Díaz y Martínez (ARI fueguino), el oficialismo treparía en la votación en particular a un piso de 38 sufragios.

El tucumano Antonio Salazar, que reporta a Ricardo Bussi, hijo del ex gobernador de facto, apoyará en general el proyecto aunque tendría algunas objeciones a la hora de votar en particular.

En la reunión de labor parlamentaria de ayer la sesión especial fue convocada formalmente para las 10, y además se resolvió acotar los tiempos de que dispondrán los legisladores para exponer, con el fin de agilizar el trámite.

El plenario, compuesto por los presidentes de bloques, decidió que el miembro informante y los presidentes de bancadas dispondrán de 30 minutos cada uno para fijar sus posiciones, en vez de los 40 previstos en el reglamento de la Cámara, en tanto los restantes senadores tendrán 10 minutos.

Según trascendió, hubo además un acuerdo para evitar «los discursos con carbónicos», o sea senadores que hagan exposiciones que sean muy coincidentes con las realizadas previamente por colegas de sus propios bloques.

Se estimó que la votación en general podría realizarse entre las 21 y las 22, y que el tratamiento artículo por artículo finalizaría pasada la medianoche.

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