14 de junio 2013 - 00:00

Mendoza seduce con vinos y termas, además de nieve

El turismo enológico sigue siendo el producto estrella de esta provincia, que lidera el segmento en la Argentina.

Más allá de los atractivos que tiene la capital provincial, en los alrededores hay circuitos vinculados con el turismo enológico, la nieve y la aventura.
Más allá de los atractivos que tiene la capital provincial, en los alrededores hay circuitos vinculados con el turismo enológico, la nieve y la aventura.
"Mendoza continúa recibiendo una gran cantidad de visitantes de destacadas empresas nacionales e internacionales, de grupos especializados y de turistas en general, quienes realizan actividades especiales relacionadas con el vino, la aventura, el Aconcagua, entre otros atractivos", afirma Juan Pablo Marziani, director de Kahuak Turismo. "Cada vez los grupos son más eclécticos; llegan portugueses, noruegos, australianos, canadienses", asegura Marziani.

rutas del vino

La Ruta del Vino sigue siendo el producto estrella mendocino. Más allá de los centros de esquí (ver aparte), en esta época del año los circuitos enológicos se disfrutan durante las cuatro estaciones. A la par de Melbourne en Australia, Bordeaux en Francia y Florencia en Italia, Mendoza es la Octava Capital Mundial del Vino.

A caballo, en bicicleta, a pie. Varias son las modalidades promocionadas por las distintas agencias para recorrer los viñedos y bodegas más reconocidos de una provincia que también tiene una importante industria de aceites de oliva.

Son más de 1.200 bodegas, muchas de las cuales abren sus puertas al visitante para contarle la historia y los procesos que rodean esta bebida.

En este tentador camino, grandes y pequeñas empresas familiares ofrecen visitas guiadas, cursos de cata, degustaciones especiales y la posibilidad de cosechar durante la mística vendimia.

aguas termales

Mendoza ofrece alternativas diferentes para disfrutar de los beneficios que aportan las aguas mineralizadas. Se trata de los complejos de Cacheuta, Los Molles y El Challao. La propuesta combina descanso, aventura y los mejores vinos del país.

Cacheuta está ubicado sobre la RP 82, en el departamento de Luján de Cuyo y muy cerca de Potrerillos. Distante apenas 38 kilómetros de la ciudad capital, el establecimiento permanece abierto durante todo el año, entre las 10 y las 18.30.

Con los picos nevados de la Cordillera de los Andes como telón de fondo, Cacheuta ofrece un Parque de Agua Termal y Aventura, un área natural en la que fueron construidas diferentes piletas con aguas hipertermales, que oscilan de 35 ºC a 50 ºC de acuerdo con los manantiales.

La particularidad de este complejo mendocino es que sus aguas provienen de deshielo, se infiltran a grandes profundidades, elevan su temperatura y chocan con la roca granítica de Cacheuta para volver a la superficie. La absorción de todos los minerales en este proceso le genera características únicas en el país.

El Complejo Termal Los Molles se encuentra inmerso en un valle y situado a 50 kilómetros del casco urbano de la localidad mendocina de Malargüe. Se trata de otro de los preferidos por el turismo que busca una propuesta de relax y descanso, en funcionamiento los 365 días del año.

El predio posee una infraestructura hotelera distribuida en tres edificios. Para acceder al lugar, se transita por la RN 40 hasta la intersección con la RP 222, que bordea el río Salado a través de un camino de montaña, en dirección a Valle Hermoso y Las Leñas.

El otro complejo, 135 kilómetros al oeste de la ciudad de Malargüe, lo constituyen las Termas de Cajón Grande, con cinco piletas descubiertas. El sitio se ubica en el camino que conecta la Argentina con el vecino país de Chile, a través del Paso Internacional El Pehuenche.

En el departamento de Las Heras, a escasos siete minutos de la ciudad capital de Mendoza, se levantan las Termas de Challao. Un complejo situado a 850 metros sobre el nivel del mar, beneficiado por la presencia de un particular clima templado y seco que permite su apertura durante todo el año.

Junto al río Atuel, a unos 2.180 metros de altura sobre la RP 220, el visitante accede a un abandonado complejo termal que supo ser en las décadas del 30 y el 40 un suntuoso alojamiento de alta gama.

Se trata de las ruinas del Hotel Termas El Sosneado. El manantial de aguas termales es de origen volcánico y en temporada estival recibe turistas que aprovechan sus propiedades curativas.

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