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Menos inversión y empleo anticipan estancamiento
Juan Luis Bour - Economista jefe, FIEL
El corto plazo sin duda mostrará una "fuerte expansión" del segundo trimestre del año al comparar con un período de contracción del PIB en 2012. Pero se trata de un fenómeno transitorio: es difícil crecer en un escenario en que la inversión cae, se desploman la productividad y el empleo formal.
La convergencia al estancamiento no es nueva: se presentaba ya con los datos del mejor período reciente que van de 2003 hasta 2011. En efecto, la productividad total factorial ajustada por el nivel de utilización de los factores productivos creció en este período a la mitad de la tasa observada en el ciclo previo de los '90. Más importante aún, si se considera el período desde el pico previo del ciclo (1998) y el año 2011, la productividad total factorial cayó a una tasa promedio del 0,6% anual. Con la productividad total factorial cayendo, sólo la acumulación de factores (capital, trabajo) y/o un uso más intenso o cambios de composición de los factores podrían compensar la tendencia al estancamiento. Pero también se debilita la acumulación de factores.
La tasa bruta de inversión tocó el 23% en 2008, cayó al 21,1% en 2012 y se estima retroceda hasta poco más del 20% para 2013. No es de esperar un aumento de la acumulación de capital físico más allá del incremento contable que surja de "reinvertir" financieramente utilidades no repatriadas. El escenario más probable es el de una caída de la tasa de inversión en una economía que se cierra, se aleja de los precios de frontera, depende fuertemente de subsidios directos e indirectos, y por lo tanto escapa a los criterios de eficiencia en la asignación. Una inversión menor y asignada en forma ineficiente sólo puede garantizar una caída de la productividad factorial en todo el horizonte 2013/15.
De allí que tampoco pueda esperarse una importante acumulación de trabajo. El crecimiento del empleo -más que una mayor intensidad del mismo, o una mejora en su composición- fue un factor central para explicar el crecimiento entre 2003 y 2007. Pero las cosas cambiaron: en ese período el empleo agregado (formal e informal, público y privado) creció a una tasa media del 5,2% anual. En los 5 años posteriores (2008/12) el crecimiento promedio fue del 1,2% anual, para llegar en 2013 a estimar un crecimiento menor al 0,7% anual. Pero eso no es todo: la composición del empleo sesga en contra de la "calidad", ya que cae el empleo asalariado formal privado (el de mayor productividad) y crece el empleo informal y autónomo, y el empleo público. En estos términos el empleo de "calidad homogénea" utilizado podría estar cayendo. ¿Por qué habría de esperarse que esto cambie en un contexto de desinversión, más que de acumulación de capital?
Con caída de productividad y escasa acumulación de capital y trabajo se compromete el crecimiento. Nunca pueden descartarse factores aleatorios que -sin embargo- posterguen un tiempo las malas noticias que surgen de esta simple contabilidad del crecimiento. Desde 2003 estas malas noticias se vieron oscurecidas por excepcionales términos del intercambio, y todavía en la primera mitad de 2013 disfrutamos de esta situación. Pero todo indica que los términos de intercambio podrían experimentar una importante baja antes de 2014 que dejaría al descubierto la fragilidad del crecimiento. Del mismo modo un aumento transitorio de los flujos brutos de capital blanqueo mediante- no desviará la economía del sendero de estancamiento. Ello impactará sobre el empleo, los salarios reales y eventualmente sobre la inflación (políticas fiscales y monetarias mediante).
No hay diagnóstico ni programa oficial para enfrentar este atolladero. La cuestión va más allá de los parches de política que incluyen cambiar el "ancla nominal" de la economía (del dólar a los salarios) para frenar la inflación, o recuperar reservas con dólares "negros". La inflación se mantiene elevada, y las reservas cayendo. Todo tiene un costo en palabra de economistas, "no hay comida gratis"- y para la actual administración el costo se verá en términos de la "escena más temida": un aumento del desempleo y una caída del consumo. Justo lo opuesto de lo que se buscaba, pero justamente hacia lo que el modelo nos lleva.


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