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Mercado mira de reojo evolución del trigo
La sequía que afectó a los cultivos de invierno en Estados Unidos mantiene en alerta al mercado e impide la implantación de los sembrados de verano.
Aun no se reportan avances en la siembra de la oleaginosa, aunque en el maíz, esta actividad alcanza, según el informe semanal del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA), un 9% de progreso, comparado con un 7% de la semana anterior, un 46% del año pasado a esta altura, y un 23% del promedio de los últimos cinco años.
En relación con los cultivos de trigo de invierno, afectados por la creciente sequía en las planicies centrales de Estados Unidos, se encuentra en estado «bueno a excelente» un 35% de ellos, comparado con un 36% de la semana anterior y un 69% del año pasado a esta altura.
En cuanto a la marcha de siembra de trigo de primavera, el USDA informaba en su reporte que se encuentra implantado en un 6%, comparado con un 5% de la semana anterior, un 39% del año 2010 a esta altura y un 25% del promedio histórico.
El ritmo de siembra del maíz cobra suma relevancia ya que el área que no pueda implantarse con este cereal cuenta con la probabilidad de ser sustituida con la oleaginosa. Esta especulación en torno a cuál de los dos cultivos finalmente prevalecerá mantendrá en vilo al mercado por unas semanas más, generando cotizaciones diferenciales entre ambos, en función de las expectativas que se vayan manifestando.
El Consejo Internacional de Granos (CIG) indicaba recientemente que la producción mundial de trigo de esta campaña aumentará menos que lo inicialmente previsto, debido a las malas condiciones climáticas de Estados Unidos y Europa. Según el Consejo, la producción global se ubicará en los 672 millones de toneladas, un millón de toneladas menos que lo proyectado un mes atrás, aunque esta cifra marca un incremento del 3,4% respecto de 2011.
El CIG atribuye a la persistente sequía en los lotes de trigo de invierno de Estados Unidos, así como la necesidad de precipitaciones en Europa y China como las principales causas de esta reducción.
La producción total de cereales, según el CIG, es proyectada en 1.808 millones de toneladas, con un consumo estimado en los 1.818 millones de toneladas, cifra que excede la producción y recorta aún más las existencias finales. Por esta razón, el Consejo advierte que éstas continuarán sumamente ajustadas en el próximo ciclo, ya que al aumento de la productividad global no resultará suficiente para que los stocks finales se incrementen como resultado de la sostenida demanda mundial.
El mercado de granos se debate entre factores constructivos y negativos para la evolución de las cotizaciones. Entre los primeros podemos destacar:
1. Incertidumbre en torno al tamaño final de la producción de los principales cultivos de verano en Estados Unidos.
2. Bajas relaciones entre existencias finales y demanda en los principales granos, tanto en Estados Unidos como a nivel global. Esta circunstancia deja poco margen para absorber un fracaso, siquiera parcial, en el nivel de productividad previsto en Estados Unidos, principal productor mundial de maíz y soja.
3. Los elevados precios del petróleo, que tornan conveniente la producción de combustibles de uso alternativo como el etanol o el biodiésel.
Entre los factores negativos para la evolución de los precios podemos citar algunos de estos elementos bajistas.
1. Los altos precios del petróleo, aunque resultan constructivos para la utilización de combustibles no fósiles, generan preocupación en torno a las expectativas de crecimiento global.
2. Los bajos márgenes de molienda que se observan en países altamente demandantes de soja, como China, hacen pensar que las importaciones de este cultivo podrían reducirse. También, las ventas de granos de las reservas estatales de esa nación podrían proyectar menor demanda.
3. La recomposición -más alta que lo previsto- en la producción y stocks de aceite de palma en Malasia, el segundo productor mundial de este producto.
4. La regla general de que los precios elevados que hoy se observan en los principales granos podrían desalentar a la demanda en caso de persistir o aumentar. El viejo adagio indica que «la mejor cura para los precios altos son, precisamente, los precios altos».
Informe de Panagrícola SA


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