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Mercados en baja por mayor oferta
La gran campaña norteamericana está presionando fuertemente las cotizaciones internacionales.
SUPERMAÍZ. El rinde estimado por el USDA fue de 109,9 quintales por hectárea, sobrepasando lo esperado por los analistas y alcanzando niveles récord.
La peor parte del reporte se la llevó el maíz. El rinde estimado por el USDA fue de 109,9 quintales por hectárea sobrepasando en 2,8 lo esperado por los analistas, y alcanzando niveles récord. Fruto de los mismos, la producción se disparó a casi 385 millones de toneladas (10 millones de toneladas por encima de lo esperado y 39 millones de toneladas por encima del año anterior), catapultando los stocks finales a 61,2 millones de toneladas. Esto es 4 millones de toneladas más que lo esperado y representa 18 millones de toneladas por encima del año anterior.
En definitiva, no hubo freno al aumento de oferta.
De todas formas, tras sufrir una baja de precios a mínimos de 7 años, el mercado rebotó y terminó incluso con signo positivo. Recordemos que la baja previa también había sido muy fuerte, y que con Brasil fuera del mercado exportador por su pobre cosecha, e incluso importando maíz, y la Argentina con grandes retrasos logísticos, las bajas norteamericanas se ven como oportunidades de compra en el corto plazo. Sin embargo, una vez que se largue la trilla en Norteamérica y la oferta presione a la baja, la dinámica podría ser otra.
Por el lado de la soja también los datos de rinde y producción esperada para EE.UU. de parte del USDA fueron muy elevados. El rinde se proyectó en 32,9 quintales por hectárea, 0,9 más que lo esperado y 1,5 por encima del rinde proyectado en el reporte anterior. La producción estaría en 110,5 millones de toneladas, 3,2 más que lo esperado y 4,9 por encima del reporte anterior.
Sin embargo, los stocks finales subieron, pero no en la misma medida. Esto se debió al comportamiento de la demanda en el ciclo 15/16 que está terminando este mes para EE.UU. La misma viene generando exportaciones y molienda en Norteamérica a niveles muy por encima de los esperados por el USDA. Sin embargo ambas cifras tienen un manto de dudas. Las exportaciones porque si bien hay mucho comprometido, también mucho de eso está pendiente de embarque. Y por el lado de la molienda, los datos sectoriales que aporta NOPA no siempre terminaron reflejándose en las cifras finales. Habrá que esperar aquí algún ajuste adicional cuando a fin de septiembre tengamos el reporte de stocks trimestrales.
Trasladando esto al mercado local, lo cierto es que con la caída de precios la oferta se retrajo fuertemente, generando que los valores no bajaran al mismo ritmo que en Chicago. Este factor restringe también la oferta a nivel global y en algún punto podría inspirar un rebote.
La cosecha de maíz sigue muy retrasada, 15 puntos más lenta que el año pasado, aunque está logrando un mayor ritmo en las últimas semanas, gracias al clima más seco de estas últimas. Esto permite que las entregas en puerto se incrementen. Sin embargo todavía hay muchos buques demorados a la espera del cereal y por esto seguimos notando un mercado sostenido.
Localmente seguimos en la duda sobre el devenir del área sembrada total con trigo, ya que si bien inicialmente la intención nos hacía pensar en una cosecha de 15 millones de toneladas, el retraso de la misma va reduciendo superficie, y con ella producción potencial.
Por el momento, el organismo que venía practicando recortes más importantes a la superficie sembrada de trigo era la Bolsa de Comercio de Rosario, pero la última semana comentó que se incorporaron algunos lotes adicionales en el centro del país, lo que permite pensar en una estabilización o leve mejora de la perspectiva de siembra.
De todas formas sería recomendable antes de lanzarse a vender esperar a tener más clara la oferta local.
(*) Del centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.


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