Mercados ciclotímicos gobiernan la escena

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La semana que pasó y la que acaba de comenzar muestran claramente la ciclotimia de los mercados financieros; la volatilidad de los mercados bajistas hace que un día todos sean compradores de acciones y otro día todos sean vendedores.

El jueves de la semana pasada el Banco Central Europeo bajó la tasa pero nada dijo de la recompra de deuda, y todos vendieron y los mercados europeos y americanos se desplomaron; el día viernes se celebró un acuerdo y los mercados festejaron, los titulares eran «se produjo el acuerdo que marca el camino de la recuperación europea», y los mercados subieron porque festejaron el acuerdo; el lunes los mercados caen fuertemente y los mismos titulares del viernes son utilizados para explicar tamaña caída, el viernes se festejaba el acuerdo, el lunes el acuerdo decepciona, el jueves los mercados caen, el viernes recuperan lo perdido, el lunes vuelven a los niveles del jueves.

Tamaña volatilidad ida y vuelta y uno comprueba nuevamente cómo los mercados trabajan distinto que la economía; en los mercados cuando suben la gente quiere comprar y abundan noticias positivas, cuando el mercado baja la gente quiere vender y se contagia y abundan noticias negativas (a veces las positivas se transforman en negativas y viceversa, las mismas que sirven para explicar el alza se cambian para explicar la baja, como en este caso).

Seguimos pensando que la caída de los mercados es limitada en Wall Street a recortar parte de las ganancias desde los pisos de noviembre, y que en diciembre podríamos tener aún un rally de Santa Claus para hacer techo los mismos recién en la primera quincena de enero. Ahora nos centraremos en explicar por qué las reglas de la economía no funcionan con los mercados financieros y los mercados tienen sus propias reglas; para ello tomamos un extracto de nuestro libro «El poder de los mercados», que aborda esta temática, y queremos compartir con usted, estimado lector.

En los mercados emocionales no funcionan las reglas de la economía

Cuando cursé mi carrera universitaria, y estudiaba Introducción a la Economía I y II, me fascinaba con la teoría del equilibrio, una teoría netamente racional, que nos dice que cuanto más sube el precio de un activo, esto hace que la demanda se retraiga y la oferta, tentada por mejores precios, empiece a producir más dicho producto, esto generaba un equilibrio y entonces a niveles más altos la oferta subía y se producía la fuerza necesaria para producir la caída de los precios.

De la misma forma la teoría del equilibrio nos enseña que cuando los precios de un activo caen mucho, es la oferta que se retrae, no es negocio crear dicho producto, no existe incentivo, por lo tanto baja la producción que equipara a la demanda y luego la falta de incentivo hace que la oferta sea menor que la demanda, que hace que los precios nuevamente suban. Es decir, las fuerzas de la teoría del equilibrio actúan generando incentivos a la oferta cuando suben los precios para que se produzca más y la oferta iguale a la demanda y luego la exceda para bajar los precios, y que los precios cuando bajan muy fuerte desincentivan la oferta hasta que iguala a la demanda y luego la demanda excederá la oferta produciendo el efecto exactamente inverso.

Esta teoría racional no funciona en los mercados financieros, que están muy contaminados con las emociones de codicia y temores, de confianza y de desconfianza, de positivismo y negativismo.

En los mercados financieros cuanto más sube la Bolsa de valores más se la publicita, más se habla de ello en medios de prensa, y genera un contagio y una suba por el apetito por el riesgo, la gente confía, la confianza se contagia, los precios siguen subiendo.

¿Por qué pasa ello? Luego lo veremos, en el siguiente punto, al ser los mercados anticipadores de la economía y de los otros sistemas políticos, económicos. Las noticias son positivas, eso retroalimenta a los inversores, sube el apetito por el riesgo y los precios suben.

Cuanto más suben los precios más apetito de compra existe, la confianza siempre se transforma en euforia y la codicia lleva a la locura, y los precios están por las nubes.

Al revés, cuanto más baja la Bolsa de valores, las noticias negativas empiezan a generarse, luego a abundar y la desconfianza es la que se contagia entre los inversores, el apetito por el riesgo desaparece, y la gente huye de la Bolsa, la desconfianza y los temores se exacerban hasta convertirse en pánico y todos salen a vender sus acciones a precios irrisorios, es decir el pánico genera que con más caída se contagien todos y aumente la oferta, todos quieren vender y desaparecen los compradores.

Como indica la placa que se acompaña, cuanto más sube el mercado existe más apetito de compra, y aumenta la demanda, y al revés cuanto más baja hay más apetito de venta, aumenta la oferta y desaparece la demanda.

Este comportamiento emocional y no racional hace que las reglas de la economía no funcionen en los mercados, y el hecho de que los mercados sean anticipadores de la economía hace que generalmente los techos o picos de las Bolsas sean imperceptibles para la comunidad académica, que mira datos de rezago, y que los pisos sean también imperceptibles para ellos, que analizan con información de rezago lo que está sucediendo en los mercados.

Es siempre una constante que el techo de los precios de una acción, o de un mercado bursátil, coincide con excelentes noticias para el país, la compañía o el mercado en cuestión, mientras que el piso de los precios de una acción o de un mercado bursátil coincide con muchísimas malas noticias para el país, la compañía o el mercado en cuestión.

Es decir, los techos se dan con manifestaciones de euforia y se reflejan en noticias muy positivas, y los grandes pisos de dan con manifestaciones de pánico y se reflejan con noticias muy negativas.

Reglas de los mercados financieros

1. Cuanto más sube un producto, más rendimiento nos provee, más lo publicitan los medios, aumenta el apetito de compra, aumenta la codicia, existe optimismo hasta llegar a la euforia y los precios están por las nubes. Codicia y euforia gobiernan la meteórica suba de precios.

2. Cuanto más baja un producto, más psicología negativa existe, aumenta el temor, miedos, que luego se convierten en pánico y los precios están por los pisos. Miedo, temor y pasión gobiernan la debacle de los precios.

3. Existe un efecto manada o contagio entre los participantes que hace que las grandes subas contagien a los participantes a seguir comprando, pensando con mucho optimismo el futuro, y con gran codicia por lo que ganan; a la inversa, se contagian la psicología negativa, el humor negativo, temores, pánicos, desconfianza, toda clase de versiones alimentan los temores y el escepticismo.

Fijarse en el gráfico que se acompaña: en 2007 en los techos de 145 dólares llovían pronósticos del petróleo en 200 dólares, por inflación, el recoil le llamaban, el FMI y prestigiosos bancos hablaban de los argumentos por los que el petróleo se iba a ir a los 200 dólares; el petróleo hizo su techo en 147 dólares y produjo una impresionante caída hacia niveles de 31 dólares; allí los pronósticos hablaban de recesión y de un petróleo en los 20 y 10 dólares; en los techos todos querían comprar petróleo, cerca de los pisos la mayoría quería vender, en el techo la euforia para el petróleo, en los pisos la depresión para el petróleo. Así funcionan los mercados... 

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