18 de junio 2018 - 00:00

Merkel busca apoyo para conjurar una amenaza al Gobierno

Crece la inquietud por la rebelión de los aliados bávaros de la canciller. El discurso contra los refugiados cala hondo en la población.

¿Socios o enemigos?. El ministro del Interior Horst Seehofer pertecene a la Unión Democristiana (CDU), un socio natural de la Unión Socialcristiana de Angela Merkel. El futuro de su acuerdo se definiría hoy.
¿Socios o enemigos?. El ministro del Interior Horst Seehofer pertecene a la Unión Democristiana (CDU), un socio natural de la Unión Socialcristiana de Angela Merkel. El futuro de su acuerdo se definiría hoy.
Berlín - En un momento en que las fuertes discrepancias con su ministro de Interior, Horst Seehofer, sobre el tema de los refugiados hacen peligrar el Gobierno alemán, la canciller Angela Merkel convocó a los líderes más cercanos de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), para debatir la mejor manera de reaccionar.

Además de la secretaria general del partido, Annegret Kramp-Karrenbauer, asistieron en Berlín a un encuentro con Merkel los primeros ministros Volker Bouffier (Hesse), Armin Laschet (Renania del Norte-Westfalia) y Daniel Günther (Schleswig-Holstein). El objetivo: decidir qué hacer para desarticular la amenaza del líder de la Unión Social cristiana (CSU) de frenar en la frontera alemana a los refugiados que ya estén registrados en otros países de la Unión Europea (UE) de manera unilateral, sin contar con el apoyo de Merkel.

Seehofer hizo tambalear los cimientos del Ejecutivo alemán al anunciar hace unos días que si la cúpula directiva de su partido le da luz verde hoy a su plan de asilo, lo pondrá en marcha aunque cuente con la oposición de Berlín. Esto provocaría su destitución y la consecuente disolución del Gobierno alemán. A pesar de todo, el partido hermanado con la CDU, que reina desde hace décadas en Baviera, principal puerta de acceso de los inmigrantes a Alemania, se mantiene firme. Desde el estallido de la crisis de los refugiados en 2015, la CSU aboga por aplicar mano dura contra los solicitantes de asilo, especialmente ahora de cara a las elecciones de octubre, en las que quieren evitar que el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) les coma terreno con un mensaje xenófobo y antiislámico.

El objetivo de Merkel para contentar a la CSU es intentar lograr acuerdos bilaterales con algunos países de la UE como Italia para intentar que acepten la devolución de solicitantes de asilo, algo muy complicado teniendo en cuenta que estos países llevan tiempo protestando por la gran afluencia de inmigrantes a sus costas y reclaman un reparto vinculante de los solicitantes de asilo entre todos los socios europeos, algo que no se ha logrado en tres años de reuniones.

Según un portavoz del Ejecutivo alemán, el Gobierno de Merkel está manteniendo conversaciones con varios Estados miembros, como Grecia, Italia y Bulgaria, y con la Comisión Europea, sobre posibles acuerdos bilaterales en relación con el rechazo de refugiados en la frontera. A pesar de los nubarrones que se ciernen sobre la Cancillería de Berlín, Seehofer señaló al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung que aún existe la posibilidad de llegar a un acuerdo con Merkel, aunque manteniéndose firme en su postura. "La cohesión de Europa está en juego, al igual que la cohesión de Alemania. La situación es grave, pero es manejable", argumentó.

Poco antes, en el dominical Bild am Sonntag, indicó que "nadie en la CSU tiene interés en derrocar a la canciller, disolver el grupo parlamentario CDU/CSU o disolver la coalición. Lo que queremos finalmente es una solución sostenible para el rechazo de refugiados en nuestras fronteras".

Por su parte, la secretaria general de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer, insistió en el peligro que supone actuar de manera unilateral en la cuestión de los refugiados, algo que podría acarrear al final una mayor afluencia de solicitantes de asilo y un impacto en otras áreas como el euro.

"La CDU y la CSU tienen un objetivo común: que menos personas crucen la frontera hacia Alemania. Estamos de acuerdo en que los que han solicitado asilo en otro lugar no deben entrar en el país", declaró la "número dos" de Merkel, conocida como AKK por las iniciales de su nombre y apellidos, en una entrevista publicada ayer en Bild am Sonntag. Sin embargo, AKK recordó que la CDU quiere conseguirlo sobre la base de acuerdos con los países afectados.

Una acción solitaria, dijo, entraña "el peligro de que aún más personas crucen nuestras fronteras, porque ya no serían registradas cuando llegaran a estos países", indicó y señaló que la mandataria alemana ha pedido dos semanas para negociar con los socios europeos, hasta la cumbre de la UE de finales de mes en Bruselas. "Alemania se encuentra en el corazón de Europa. Si lo hacemos solos, a nivel nacional, nuestra posición negociadora puede debilitarse y puede tener efectos en otros ámbitos como el euro", dijo.

La decisión de Merkel de abrir las fronteras en plena crisis migratoria provocó que solo en 2015 llegaran aproximadamente 900.000 solicitantes de asilo, creando una situación sin precedentes en el país. Desde entonces han llegado casi medio millón más y el Gobierno federal se esfuerza por buscar una solución ante el descontento creciente de la población, que quedó reflejado en las pasadas elecciones generales de septiembre, en las que AfD salió elegida tercera fuerza política del país.

Agencia DPA y Ámbito Financiero

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