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“Mestiza”: mucho más que la suma de artistas diferentes
La portuguesa Dulce Pontes y Jaime Torres, una de las felices comuniones que se dieron en el Festival “Mestiza”, en el que también actuaron Tomatito, Gismonti, Fernando Cabrera, Lidia Borda y Kevin Johansen, entre otros.
Tiempos raros para la producción musical en Argentina. Por un lado, están los grandes actores privados que, a fuerza de sponsors muchas veces multinacionales, sostienen festivales y actuaciones de artistas pagados con abultadas cifras en divisa. Por otro, todos los artistas y productores pequeños, y aún medianos, que no terminan de encontrarle la vuelta al asunto.
En semejante contexto, lo que ha sucedido durante cuatro días con el festival "Mestiza" es motivo de festejo para quienes todavía encuentran espacio, y se atreven, a producir en esos territorios medios, no tan garantizados comerciales. Y quizá ese buen éxito de público que tuvieron en promedio las cuatro noches, haya que buscarlo no sólo en la excelencia de muchos de los artistas convocados sino en la idea de mezclar, de asociar personas que no se juntan habitualmente y que en algunos casos ni se conocían con anterioridad-, de proponer algo diferente.
"Mestiza", que se colocó en ese impreciso territorio del "world music" sin entrar aquí en disquisiciones conceptuales-, hizo convivir a uruguayos, brasileños, españoles, portugueses y argentinos de estilos variados. Y no es osado decir a esta altura del año que, a la hora del balance final, podría constituirse en uno de los hechos destacados, en un contexto en el que suelen abundar las buenas intenciones y las voluntades férreas pero que no siempre es igualmente pródigo en ideas.
Por el teatro Coliseo además, una de las más bellas salas para escuchar música en Buenos Aires- pasaron muchos artistas diferentes. El sexteto del armoniquista rosarino Franco Luciani y el septeto del guitarrista José Fernández Torres, Tomatito. El talentoso cantautor montevideano Fernando Cabrera por suerte, cada vez más a menudo por aquí- y el norteamericano-argentino Kevin Johansen con su banda The Nada. El entrerriano Carlos "Negro" Aguirre con un cuarteto de antología en noche compartida con el piano del uruguayo Hugo Fattoruso y con el brasileño de Carmo Egberto Gismonti, que enloqueció a todos. Y, en la noche de cierre, la porteña Lidia Borda, que ya hace rato abandonó la exclusividad del tango en su repertorio para abrirse al folklore y, esta vez, hasta al fado, y la portuguesa Dulce Pontes, por primera vez por acá, con un quinteto mixto de compatriotas suyos y argentinos, con varios invitados en su set (Jaime Torres, Amelita Baltar, León Gieco, Jairo, Borda) y con un repertorio que homenajeó muchas veces a los autores de nuestro país.


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