13 de julio 2009 - 00:00

México: enfurece un clan narco y lanza venganza

Un emblema de vehículo policial evidencia la furia de los narcos.
Un emblema de vehículo policial evidencia la furia de los narcos.
México DF - La detención de un jefe del cartel mexicano «La Familia», que actúa en el estado de Michoacán, desató el fin de semana un vendaval de venganza, inédito para los registros de la violencia narco en el país. En una guerra abierta, los sicarios atacaron en un breve lapso ocho comisarías de la Policía Federal (PFP), que conmocionaron al estado del que es oriundo el presidente Felipe Calderón.

Tras la detención de Arnoldo Rueda, apodado «La Minsa» y señalado como el número dos en el mando de «La Familia», los sicarios usaron armas de grueso calibre y hasta granadas contra comisarías, con el objetivo de rescatar a su líder. En un primer momento, las fuerzas policiales parecían desbordadas por un grupo narco que, entre otros antecedentes, hizo su presentación en octubre de 2006, cuando desconocidos entraron a un bar para arrojar cinco cabezas humanas en la pista de baile acompañadas de un mensaje.

El sábado fueron atacadas seis bases de la PFP en Michoacán con saldo de tres uniformados muertos y 18 heridos, mientras que ayer se sumaron dos ataques, en los que murió uno de los presuntos sicarios.

Por su jerarquía, la detención de «La Minsa» afecta de manera significativa la estructura criminal de «La Familia» y por ello «trataron de rescatarlo y fue cuando empezaron a producirse estos enfrentamientos», reconoció el sábado Rodolfo Cruz, jefe regional de la PFP.

El primero de los ataques se desató en Morelia en la madrugada del sábado y el último en el municipio de Lázaro Cárdenas, según los informes de las autoridades, que reconocieron que no se tienen informes de ataques sucesivos similares en la lucha contra el narcotráfico. En otros dos municipios del vecino estado de Guerrero (sur) se produjeron ataques semejantes contra la PFP.

El terror del fin de semana pareció aproximar la realidad de Michoacán a la del estado de Chihuahua, cuya Ciudad Juárez se ve asolada desde hace años por la violencia del cartel de Juárez. Ante la sucesión de asesinatos, se llegó al extremo de que no se consiguiera jefe policial de esa urbe fronteriza.

La Secretaría de Seguridad Pública Federal indicó en un comunicado que «se logró la captura de dos presuntos responsables de los ataques, tras un enfrentamiento en Lázaro Cárdenas, Michoacán».

«'La Familia' no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes, sólo muere quien debe morir. Sépalo toda la gente; esto es justicia divina», decía el denominado «narcomensaje» de este grupo criminal de octubre de 2006, que incluso llegó a publicar desplegos en periódicos.

En esas publicaciones, el grupo aseguraba que su misión era combatir el tráfico de droga, el secuestro y la extorsión, pero posteriormente, según las autoridades, se alió al cartel de Golfo, con el que rompió en 2008 para controlar sus propias rutas de la droga.

Calderón dispuso este año un operativo de más de 36.000 efectivos en contra del crimen organizado, al que se le atribuyen más de 7.700 muertes violentas desde 2008.

A fines de mayo pasado, 10 alcaldes, un juez y 14 altos funcionarios de Michoacán fueron detenidos por su presunta complicidad con el narcotráfico. Entre los detenidos estaba el ex fiscal estatal, un ex vicefiscal, el ex coordinador de asesores del fiscal, la ex secretaria de Seguridad Pública estatal, el ex director del Instituto de Formación Policial, varios jefes policiales y agentes de diversos municipios, todos de Michoacán.

El jueves fue detenido el último intendente vinculado a los narcos. Se trata del ex alcalde de La Huacana, Mario Manuel Romero.

Agencias AFP y EFE

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