La detención del jefe de Los Zetas en la madrugada del lunes por la Marina Armada cerca de Nuevo Laredo (Tamaulipas, noreste), fronteriza con Estados Unidos, es el golpe más importante contra el narcotráfico del Gobierno de Enrique Peña Nieto, quien asumió el poder en diciembre último con el compromiso de frenar la ola de violencia que causó más de 70.000 muertos durante la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012).
Treviño, uno de los hombres más buscados por México y Estados Unidos, había tomado las riendas de la organización tras la caída de su jefe Heriberto Lazcano, "El Lazca", quien fue abatido por la Marina en octubre de 2012, aunque su cadáver fue robado después por un comando armado.
El descabezamiento de Los Zetas plantea dos escenarios. "El positivo es que se va debilitando la organización y el negativo es que puede haber una guerra entre los subordinados y puede tener mucha violencia", dijo Raúl Benítez Manaut, experto en seguridad nacional de la pública Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Analistas coinciden en que el más probable sucesor del "Z-40" sería su hermano menor, Omar Treviño, alias "Z-42", pero está por verse si es capaz de obtener suficiente fuerza dentro de la organización, señaló la consultoría de inteligencia estadounidense Stratfor.
Según expertos, la violencia podría incrementarse por pugnas internas en los al menos ocho estados mexicanos que controla este grupo criminal, que se extienden por toda la costa este del país hasta regiones fronterizas de Guatemala. Pero también podrían estar al acecho de venganza otros carteles con quienes Los Zetas han disputado palmo a palmo su expansión a zonas del centro y oeste de México, como los antiguos aliados del cartel del Golfo, los Caballeros Templarios o el cartel de Sinaloa que lidera el capo más buscado, Joaquín "El Chapo" Guzmán.
Longmire señala que la pérdida de Treviño no afecta las operaciones cotidianas de Los Zetas, que operan como franquicias en un sistema en el que cada célula local supervisa su propio territorio, pero coincide en que los grupos rivales "podrían oler la sangre".
"El Chapo" Guzmán, el mayor rival de Los Zetas, "podría decir que esto es perfecto, un momento oportuno para golpear ante una falta de liderazgo", apuntó la estadounidense.
El Gobierno mexicano recalcó que se encuentra "en alerta" para reaccionar ante un eventual repunte de la violencia.
Treviño no formó parte de los militares de élite mexicanos que fundaron Los Zetas al ser reclutados a finales de la década de 1990 como guardia personal de Osiel Cárdenas, el entonces líder del cartel del Golfo, grupo del que Los Zetas se independizaron hacia 2010. No obstante, la extrema crueldad del detenido, que originalmente pertenecía al cartel del Golfo, encajó pronto con la que ejercían Los Zetas, el grupo que se convirtió en símbolo de los crímenes más sanguinarios de los últimos años, decapitando y desmembrando a sus víctimas que eran dejadas en lugares públicos para sembrar el terror.
De acuerdo con Gerardo Rodríguez, consultor privado de seguridad, la información de inteligencia para la captura de Treviño pudo venir de su propia organización o de las agencias de inteligencia de EE.UU.
El vocero de seguridad del Gobierno, Eduardo Sánchez, no aclaró si contaron con ayuda de Estados Unidos para la detención, que coincidió con varias reuniones de alto nivel entre ambos países en los últimos días.
| Agencia AFP |


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