13 de febrero 2015 - 00:00

Mil paredes hasta la tregua duradera

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, denunció que Rusia envió artillería pesada a rebeldes mientras se rubricaba el acuerdo.
El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, denunció que Rusia envió artillería pesada a rebeldes mientras se rubricaba el acuerdo.
 Moscú - Expertos ucranianos y rusos coincidieron en su profundo escepticismo sobre la aplicación de los acuerdos de paz rubricados ayer en Minsk por el denominado "grupo de contacto", integrado por la organización de seguridad europea (OSCE), Ucrania, Rusia y los separatistas.

"Es posible que sea una tregua y que a partir del 17 de febrero las armas pesadas sean replegadas", aventuró el politólogo ruso Ievgheni Minchenko. Pero el acuerdo "no trae la paz y será algo muy positivo si la artillería no dispara por varios meses", agregó.

Minchenko señaló con el dedo a Kiev cuando afirmó que "es muy difícil de parar una violencia de motivación política", sobre todo teniendo en cuenta que el Gobierno de Ucrania "no tiene bajo su control los batallones ultranacionalistas". Y también advirtió que la reforma constitucional para otorgar mayor autonomía a las áreas del sudeste "llevará tiempo".

Otro obstáculo importante para la aplicación de la hoja de ruta para la paz es el desacuerdo entre Kiev y los separatistas en el tema de la "bolsa" de Debáltsevo.

Los rebeldes dicen que rodearon a diez mil soldados ucranianos en torno al importante nudo ferroviario ubicado entre los baluartes separatistas de Donetsk y Lugansk.

Pero las autoridades de Kiev no quieren ceder ese territorio y niegan que sus soldados están rodeados.

En una entrevista telefónica, el politólogo ucraniano Oleksii Melnik, del Razumkov Centre en Kiev, dijo interpretar como "una amenaza para las tropas ucranianas" las palabras pronunciadas ayer por el presidente Vladímir Putin, quien instó a los militares rodeados a rendirse para "evitar un derramamiento de sangre innecesario".

Según el experto de Ucrania, "sabiendo qué clase de persona es Putin, está claro que él no quiere la paz, y eso se nota en la columna de tanques de Rusia que entró en el sureste de Ucrania durante la noche", mientras en Minsk proseguían las negociaciones entre los líderes de Alemania, Francia y Ucrania y el mismo presidente ruso.

Un informe del Gobierno de Ucrania acusó por enésima vez al Kremlin de apoyar a los rebeldes con armas y combatientes.

Empero, el politólogo ruso Minchenko no está de acuerdo con el colega ucraniano y no cree que haya soldados rusos en el sureste de Ucrania.

"Sólo hay voluntarios -explicó-, pero no tropas regulares", y agregó que en el Donbass "hay una guerra civil" y no una "guerra híbrida" llevada a cabo por los separatistas con la ayuda de los militares rusos.

El ucraniano Melnik, en cambio, está perplejo sobre la eficacia de los acuerdos sellados ayer en Minsk, porque Rusia no es mencionada como parte del conflicto. Al arrojar sombras sobre el acuerdo, recordó que los compromisos firmados retoman largamente los precedentes acuerdos de Minsk de septiembre, "que a su tiempo no fueron respetados por los separatistas y por Rusia".

La cuestión de la reforma constitucional con la consiguiente descentralización administrativa "no está clara" y "puede ser interpretada de manera diferente por las partes", concluyó.

Agencia ANSA

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