26 de enero 2012 - 00:00

“Milagro”, la única pieza que faltaba a mística kirchnerista

Cristina de Kirchner no sólo decidió no ocultar la herida en su cuello por la operación de tiroides, sino que hizo alusión a ella durante el acto. Lo justificó en probarle a la prensa la veracidad de la intervención quirúrgica.
Cristina de Kirchner no sólo decidió no ocultar la herida en su cuello por la operación de tiroides, sino que hizo alusión a ella durante el acto. Lo justificó en probarle a la prensa la veracidad de la intervención quirúrgica.
«Milagro» fue la palabra que sobresalió en el final del discurso de Cristina de Kirchner cuando se refirió al cambio en el diagnóstico final tras la intervención en la que se le extirpó la glándula de tiroides.

La Presidente reservó las bromas y las frases emotivas para referirse a su cirugía y su posoperatorio en el acto que marcó su regreso a la actividad pública. Así, dedicó varios minutos a dar detalles de su intervención, que variaron desde la descripción de su habitación en el Hospital Universitario Austral, hasta la mención sobre la sorpresa de sus médicos ante el análisis patológico final y la defensa de la política del Gobierno para informar sobre su condición.

El capítulo sobre la operación empezó con un chiste y terminó con la sugerencia de un milagro. Cristina de Kirchner contó hacia el final de su discurso que pensaba usar un pañuelo para cubrir la cicatriz que se le veía en la mitad del cuello, pero señaló que finalmente decidió mostrarla porque «no sea cosa que después digan que no me operé». «Me queda bárbaro», agregó entre risas y comenzó así a revisar cómo había sido el diagnóstico inicial de cáncer y la forma en que se había decidido comunicar el tema.

En este punto, la Presidente defendió la «transparencia» del Gobierno para informar sobre su operación y destacó que desde el 22 de diciembre pasado, cuando recibió los primeros resultados que indicaban que padecía un carcinoma papilar en el lóbulo derecho de la glándula tiroides, se habían manejado con toda la precisión posible para contar lo que pasaba. «No cambiamos ni una coma de los informes», insistió la mandataria, que además no dejó pasar la oportunidad para criticar a la prensa por las «mentiras» que escribieron sobre la cirugía y su posoperatorio.

Cristina se detuvo además en el momento en que el cirujano que la operó, Pedro Saco, y el titular de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo, le informaron que no había células cancerígenas en la glándula extirpada. Así lo relató el diálogo:

Recuerdos

«Estaba en la habitación

-una habitación divina toda vidriada, con vista a un bosque- escribiendo en un libro de recuerdos que me habían pedido las chicas (las enfermeras) cuando vinieron Saco y Buonomo con unas caras que...

-¿Qué pasó?, pregunté.

-Quedate tranquila, es beneficioso, me dijeron.

Y me contaron que no habían encontrado células cancerígenas. Estaban azorados. Creo que recién ahí, por lo que me acuerdo, lloré», concluyó la mandataria.

En este punto, Cristina resaltó que «el doctor Saco me dijo que estaba conmocionado porque era increíble lo que había pasado, que parecía un milagro. El no lo puede decir porque es un científico, pero lo digo yo». Un milagro que, según la Presidente fue «por la fuerza de la gente y por el amor». Finalmente, la mandataria cerró su discurso agradeciendo «a todos los que se alegraron por el éxito de mi operación» que «por suerte son los más».

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