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Miles de destinos que no dejan de fascinar
Turismo por el extranjero: El gusto de andar por el mundo tiene múltiples posibilidades, desde un circuito cercano que va del tradicional viaje al Uruguay o a Chile, hasta cualquier lugar de Brasil que pareciera dar por su clima tropical un sentido de reales vacaciones; tiene, a su vez, mayor nivel decidirse por el Caribe, denominación que en- globa desde Colombia y Venezuela hasta Miami, porque ir a Estados Unidos es visitar Nueva York o en la Costa Oeste Los Angeles, Las Vegas y San Francisco. Y Europa, destino siempre idealizado, que en los últimos tiempos se había vuelto difícil por el valor del euro, ahora con la crisis que padecen algunos países pareciera abrir oportunidades a los viajeros. Ofrecemos datos de un conjunto de lugares para disfrutar en el exterior.
Aruba es un modelo de lo más bello del trópico caribeño que se despliega en las islas de las Antillas. Barcos de pescadores de paseo, yates de magnates y celebrities de Hollywood tiran sus anclas en Aruba.
Hay quienes buscan, ya sea por selectividad o por alguna cualidad económica, otros lugares. En islas de las Antillas están, entre otras, Bahamas, Puerto Rico, Haití, Antigua, Barbados, Guadalupe, Granada, Martinica, Trinidad y Tobago.
En cuanto a países continentales con costas e islas caribeñas, además de las nombradas como México y Estados Unidos, están Belice, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y Venezuela.
Veamos uno de esos destinos famosos pero no demasiado habituales.
Visita a la isla feliz de Aruba
A Aruba, isla de las Antillas Menores, se la llama «la isla feliz». Queda al noroeste de Venezuela (a sólo 30 kilómetros del territorio fundado por Simón Bolívar) y al sur del mar Caribe. Es un pequeño paraíso que posee frescas brisas que hacen más agradables los 28 grados, que es la temperatura media durante todo el año.
Está considerada como un destino que satisface a pleno a quien ame el sol, el mar turquesa y los ritmos tropicales. Aunque se trata de una colonia holandesa con autonomía plena (la conquistó la Compañía holandesa de las Indias Occidentales en 1636, y en 1986 pasó ser miembro del Reino de los Países Bajos, con su propio Gobierno, Parlamento y Constitución) no deja de estar integrada al famoso espíritu caribeño y antillano que ha producido expresiones musicales que se han difundido por el mundo con éxito, como el reggae o el ballenato.
Si bien los operadores turísticos suelen promover la visita como «ideal para una romántica escapada» (uno de los típicos lugares de excursión es «Huliba Cave» o «Tunnel of Love»), atrae también a quienes aman los deportes acuáticos, y a quienes han decidido vacacionar de manera distinta y relajada.
Las playas: son curvilíneas y están consideradas entre las más bellas del mundo, corren serpenteantes a lo largo de las costas del oeste, suaves terrenos ondulados, bordeados de palmeras, con aguas poco profundas y bahías coronadas por rompientes acogedoras. En su costa suroeste hay kilómetros de playas de blancas arenas. El transparente verde-azul de las aguas que permite una visibilidad de hasta 30 metros en algunos lugares, lo ha tornado un destino de muchos que quieren practicar el buceo, una de las actividades estrella de la isla.
Dada esa transparencia del mar hay muchas excursiones en barcos con fondo de vidrio que permiten admirar la barrera de coral que rodea la isla. Quienes aman las maravillas de la naturaleza de ese tipo deben tener en cuenta que más del veinte por ciento de la isla es un parque nacional y sus senderos naturales acercan a exuberantes flora y fauna típicamente tropicales, y en el interior del territorio existen algunas colinas que merecen visitarse, entre las que se destacan el monte Hooiberg (165 m) y el monte Jamanota (188 m), que es el punto más alto de la isla. Para quienes quieran apreciar las notables panorámicas naturales están obligadas las visitas al Arikok National Park, las formaciones rocosas de Ayo, y las cuevas indias.
Quienes no hayan ido con intención deportiva descubren apenas se asoman a las playas que los amantes del surf y el windsurf tienen su lugar en Fisherman Huts, en tanto que la playa Hadicurari tiene por la intensidad de los vientos otro tipo de atractivo, y hace que allí celebren anualmente la competencia de Hi-Winds Pro Am Windsurfing. Los que busquen otras diversiones en las aguas podrán elegir alquilar un jet ski, un bote a pedal, una moto acuática, un bote banana o simplemente visitar el parque acuático Palm Island.
En tierra pueden hacer cabalgatas, senderismo, golf, tenis y ciclismo. El deporte más popular de la isla es el béisbol, con un equipo nacional de prestigio. Le sigue en forma marcadamente menor el fútbol, aunque tiene un seleccionado que suele jugar en el Estadio Guillermo Próspero Trinidad.
Hoteles: la isla cuenta con una importante infraestructura hotelera que ofrece una amplia gama de comodidades, niveles, y precios. Y la vida nocturna, por su parte, es muy animada; hay gran cantidad de bares, restoranes y casinos, incluso algunos que no cierran nunca.
Idioma: una característica interesante es que en Aruba impera el multilingüismo, y en la población se habla el papiamento y el neerlandés, pero también el español y el inglés.
Compras: la principal calle comercial de Oranjestad, la «ciudad naranja», la capital de Aruba, es Caya GF Betico Croes, conocida también como Main Street, donde se encuentran marcas internacionales cuyos precios son entre un 10 y el 35 por ciento más bajos que en lugares como Miami.
Llegada: muy cerca de Oranjestad se encuentra el Aeropuerto Internacional Reina Beatrix adonde llegan vuelos diarios desde distintas ciudades de América del Norte (de Estados Unidos proviene el mayor contingente turístico), Europa y América del Sur. De la Argentina llegan cinco líneas aéreas desde Buenos Aires, y una desde Córdoba, vía -según el caso- Miami, Atlanta, Bogotá, Panamá, y San Pablo; hay dos vuelos que son diarios.
Cruceros: a los dos puertos principales de la isla, Barcadera y Playa, llegan casi constantemente diversas líneas de cruceros, y en sus playas más secretas suelen aparcar yates de magnates y estrellas internacionales.
Cambio: el florín es la moneda oficial y tiene una tasa de cambio con el dólar estadounidense de 1 = 1.79 florines desde 1986. La divisa estadounidense, la mayoría de las tarjetas de crédito y los cheques de viajero son ampliamente aceptados.


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