Misil de la Corte al Gobierno contra el voto fácil en Senado

Edición Impresa

 La resolución de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la votación del Senado que intentó dar acuerdo por mayoría simple a una lista de conjueces para reemplazos temporarios de vacantes en la Corte Suprema, disparó un mensaje a toda la política que amplificó un conflicto que viene madurando desde hace años en el Congreso.

El mensaje del tribunal al Gobierno, y a la mayoría kirchnerista del Senado que fuerza interpretaciones al reglamento para pasar por encima requisitos taxativos de la Constitución no siempre pacíficamente, viene a reforzar un reclamo que la oposición planteó con claridad la noche en que se aprobó la lista de conjueces. Si para nombrar ministros de la Corte la Constitución exige una mayoría de los dos tercios de los miembros presentes en el recinto del Senado, para nombrar a quienes pueden reemplazarlos en caso de vacancias temporarias, pero con el potencial de producir el mismo efecto que un titular con sus decisiones, se debe cumplir el mismo requisto. Lo dijo la oposición y ayer la Corte, palabras más palabras menos, lo ratificó.

La cuestión de los conjueces de la Corte, de todas formas, parece un tema menor, comparado con el mensaje en general que emitió el tribunal. Ricardo Lorenzetti, Carlos Fayt, Elena Highton y Juan Carlos Maqueda pueden manejar la Corte en estas condiciones y ya dieron suficientes señales que no están dispuestos a aceptar conjueces, de la lista ahora declarada inconstitucional. Distinto es el caso de los presidentes de Cámara, que tienen prioridad y sí podrían cubrir huecos en votaciones complicadas. Todo el esquema Lorenzetti hasta llegó a explicarlo públicamente.

El misil de la Corte apuntó a muchas otras direcciones. El objetivo más directo y obvio es el nombramiento en suspenso de Roberto Carlés, con pliego que pasó a situación de "reserva" (subterfugio creado por Miguel Pichetto para esconder la derrota en el tratamiento del acuerdo con suspensión de sesión) después que el oficialismo confirmara por todas las vías que no puede sumar los dos tercios de los presentes para aprobarlo. El Gobierno no retira el pliego para disimular el papelón y por lo tanto tampoco manda reemplazante. Algunos kirchneristas acérrimos sueñan con alguna noche de confusión en las bancadas opositoras para intentar un desembarco de Carlés, pero ni Pichetto lo permitiría. El resto de los objetivos del mensaje son las tentaciones oficiales para avanzar en cualquier otro tipo de cargo, como la Procuración, Defensor o jueces, que necesite de esos dos tercios también para poder aprobarse.

De todas formas, no parece ser el caso de estos tiempos. El fallo de ayer de la Corte fue festejado por la oposición, es cierto, pero tomado con calma y casi sin reacción por los peronistas que saben desde hace tiempo que los límites del reglamento fueron estirados hasta lo imposible para cumplir con los pedidos de Cristina de Kirchner. Hay cansancio entre las bancas y se nota. Ayer lo confesaba un operador oficial de siempre: "Estamos en una etapa política donde no hay dos tercios para nada". Ese también es un mensaje, pero más para la Casa Rosada que para la Corte.

Dejá tu comentario