8 de julio 2009 - 00:00

¿Misión imposible?: frenar el gasto

¿Misión imposible?: frenar el gasto
El nivel del gasto público viene batiendo récords año tras año desde el advenimiento del kirchnerismo, alcanzando en la actualidad el equivalente a más del 40% del PBI (u$s 135.000 millones) este año. Frenar esta locomotora es el primer desafío del flamante ministro de Economía, Amado Boudou.

Desde una perspectiva histórica, el gasto público consolidado se ubica en promedio en unos 30 puntos del PBI; mientras que medido en dólares casi duplica el promedio de la gestión de Néstor Kirchner.

En las últimas tres décadas, el gasto público en dólares sólo registró fuertes incrementos en tres oportunidades; y la historia es una buena referencia de cómo terminaron dichas experiencias.

En los 70, durante la gestión de Martínez de Hoz, creció casi un 260%. Esto se dio al amparo de la tablita cambiaria (cronograma de microdevaluaciones), de una mejora en los términos de intercambio del 30% promedio, y gracias a la capacidad de endeudamiento interno y externo.

Luego, en la primera etapa de la convertibilidad, el gasto público en dólares aumentó cerca del 150%; también de la mano de una mejora del 20% en los términos de intercambio y del financiamiento interno y externo, más la venta de activos públicos.

En ambos ciclos, las condiciones externas favorables y la capacidad de colocar deuda convalidaron el aumento del gasto.

Pero también hay una clara correlación con la gestión de Néstor Kirchner, donde el shock externo favorable y el incumplimiento de compromisos externos junto con la confiscación previsional potenciaron la capacidad de gasto.

Colapso

Cabe recordar que las experiencias de la tablita y la convertibilidad colapsaron frente a la reversión del contexto externo y por una crisis política interna. Como advierte el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, resulta paradójico que, al contrario de lo que los gobiernos creyeron en ese momento, el aumento del gasto público no mitigó las tensiones políticas (no sirvió para comprar gobernabilidad), sino que agregó una inconsistencia técnica que agravó las contradicciones; y ello llevó al colapso del financiamiento.

Ahora, la economía atraviesa el tercer registro más alto de aumento del gasto público en dólares de los últimos treinta años con un 140% acumulado entre 2005 y 2009.

Desde un marco histórico, se observa que ya se ha producido un giro en las condiciones externas mientras se reduce drásticamente la capacidad de financiamiento.

El dilema que enfrenta el nuevo ministro de Economía es cómo frenar el gasto público, sabiendo que el remedio de postergar pagos a proveedores (aumentar los libramientos impagos y pisar la caja) es muy efímero; y recurrir a licuaciones (como en 1981, 1990 y 2002) son experiencias traumáticas y dolorosas. Sin embargo, los analistas alertan que tanto la inacción como la obstinación llevan a la economía hacia estas salidas.

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